domingo, abril 09, 2006

Gatos y perros

Me despertó su lengua, recorriendo mi cuerpo.

Se había puesto encima de mí y me estaba lamiendo como un gato se lame al levantarse. Incluso su lengua raspaba un poco.

Me repasó entero, despacio, desde el cuello hasta la cintura. Cuando pensó que había terminado, se acurrucó a mi lado y se durmió.

Me dejó con una erección de caballo, pero estas cosas te hacen amar a una mujer.