Aquella noche él se acostó sin calcetines. Ya hacía casi un mes que no dormía con ella. Al rozar sus pies uno contra el otro, y sentir su piel desnuda, él se acordó de ella. De su dulzura, de su inocencia.
Al rozar sus pies uno contra el otro, como si uno fuera suyo y el otro de ella, el también se sentía un poco él, un poco ella.
Y así se durmió, con una sonrisa en los labios.
viernes, abril 21, 2006
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2 comentarios:
Diego, deja las drogas y contesta al mail sobre las vacances que te mandé el otro día!!!
Un abrazo
que mail? identifiquese.
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