miércoles, mayo 17, 2006

El peso de las miradas

Y finalmente, R ya no distinguía la división entre ficción y realidad, porque ya no había diferencia, ya era lo mismo.
Y entendió que nada tenía sentido, ni tenía un porqué, ni un porqué tenerlo y que no importaba. Y que la razón era accesoria, y que el alfabeto era el cristal sobre el que se drogaba.
Y así fue como su vida despegó, sin el peso de las miradas, por en medio de las nubes, por donde la gente no miraba, porque no miraban mucho.
Pero a él, por primera vez, le dio igual que miraran, y además ni siquiera sentía la ausencia de lastre, sólo ligereza, sólo pasión serena. Sólo se sentía a él.
Y pudo mantenerse en el aire.
Porque las miradas que no se recogen, no pesan nada.

8 comentarios:

sergio dijo...

¿es tuyo? Es muy bueno tio. Me ha gustado un montón. Salud, negro!

Diana dijo...

Coincido con Sergio. Enhorabuena!
Bsos

xmariachi dijo...

me alegro de que os guste.

fettuchini dijo...

Ando jodidillo, amigo, así que me ha gustado.

fettuchini dijo...

No, joder, miento: ando MUY jodido. Así que me ha encantado.

xmariachi dijo...

me alegro de ser medicina. pero tomeme en pequenias dosis, ya sabe usted.

fettuchini dijo...

Me le tomaría entero, no le digo más.

xmariachi dijo...

uy.