sábado, diciembre 01, 2007

El sexo según Umbral

El sexo según Francisco Umbral:

"El sexo, aquella cosa dulce que gemía en la infancia, aquel interior de flor que cantaba apenas, aquel secreto vegetal y pequeño, que fue alcanzando frondosidades de placer, urgencias de dolor, que llegó a proliferar, alumbrar, quemar como un verano o una primavera clandestinos. Aquello. El sexo, la cosa, aquella cosa, la planta tímida que gemía de amor contra las tipografías austeras del catecismo, contra la severidad de las familias y la legión de los pecados. Aquello.
Clave del tiempo, suspiro de la carne que luego sería la carne entera, reguerillo de vida en que más tarde se anegaría la vida toda. No nos habían dicho que había que lavarlo, cuidarlo, manipularlo, deshojarlo, sino que era lo secreto, lo callado, desde que perdió la gracia primera de la infancia, su inocencia de ameba, y fue cobrando agresividad y fuego. De modo que le quitábamos sarros con la uña en la escuela fría de postguerra, y fue la gran potencia orinadora que podía calentar las manos, cruzar la calle y asustar a las niñas.
Empezó a torturarse a sí mismo, a desearse a sí mismo, violador de alpacas y hopalandas, fornicador de vírgenes de lienzo, doncellas de retrete y mujeronas de vacío. Parece que la vida va a ir por un camino y el sexo por otro. Se tarda en aprender que el sexo es el camino, que no hay más que un camino. [...] Qué difícil y qué tarde la asunción del sexo, su verdad, su plenitud, la invasión pacífica y placentera, la aceptación."

Extraído de "Mortal y Rosa", Ed. Destino, 1975.

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