domingo, marzo 30, 2008

Roma

¡Por fin! La crónica del viaje a Roma.

Nota: en vez de linkar las fotos que es un coñazo(para mí, claro), las he subido a photobucket y a flicker. Ahí las tenéis, unas en un sitio, otras en el otro.

Día I

Llegamos a la Estación Roma Termini sobre las tres y pico, y a las tres y media en el hostal Mona Lisa. Tuvimos suerte, ya que habíamos cogido habitación de batalla (dormitorio de 12, creo) y nos pusieron en un altillo, al que se subía con escaleras sin puerta... pero que estábamos ahí sólo nosotros dos, y había un baño ahí sólo para nosotros... o sea como una con baño en suite para dos, pero a 14 euros la noche o así y en el centro de Roma... po cojonuo. Notar que hay una restricción de edad en el hostal de 18 a 35, con que haceros una idea del tipo de hostal que era. Tampoco paramos mucho por casa, pero la verdad menos ruido durante la noche hubiera estado bien, no se callaban ni a tiros, unas inglesas que parece que vivían ahí. Había horario de llegada a las 3AM por la noche y 7AM por la mañana, no está mal. Estaba en Via Palermo 13, es decir a diez minutos del Coliseo S, diez de Piazza della Reppublica NE, cinco del Quirinale NO y cinco de la Columna Trajana SO. En la pomada.

Como ya eran sobre las cuatro, y no nos daría tiempo de disfrutar el Coliseo bien, nos fuimos de paseo por la ciudad. Bajamos al Mercado Trajano (sin entrar) y a la Columna Trajana, helado de por medio. El tiempo nos acompañó en todo momento, salvo cuando se iba el sol que hacía algo de rasca, pero durante el día, un solazo sin nubes, buenísimo. Bajamos al Monumento a Vittorio Emmanuele II, primer rey de Italia. Curioso que el pavo, era Vittorio Emmanuel de Cerdeña y Piamonte. Entre unas cosas y otras se las montó para ir conquistando partes de Italia, que al parecer iban cada cual a su puta bola. Incluidos los estados papales, los cuales, después de ser vencidos en batalla (se ve que Dios libraba ese día) le excomulgaron. Años después, una vez fijada la residencia en Roma, y habiéndose ocupado un poquico de lo que viene siendo Italia y los italianos, le revirtieron la excomunión(!). El hombre está enterrado en el Panteón, con el subtítulo de "Padre della Patria", ahí es ná. Bueno, se ve que le tienen devoción y eso. Como es sabido, si dejas a los italianos a su bola sin una mano firme, pasa lo que pasa: La duración media de los 59 Ejecutivos de la República Italiana era de seis meses, esto anteriormente a la legislatura actual, la única que ha completado cinco años... con la mano firme de Berlusconi(hay que joderse). Para cerrar el párrafo, resulta que el señor Vittorio Emmanuel II no se cambió el nombre para ser rey de Italia. Resulta que ahora había unificado Italia, pero seguía apareciendo como Vittorio Emmanuel II, como si siguiera siendo rey de Cerdeña y Piamonte, como si estas dos provincias hubieran sometido al resto... y claro, esto no sentó muy bien al resto... pero bueno, como una vez que entró al trono no la armó parda sino que lo hizo medio bien, pues tó se perdona.

Detrás del monumento este del tío Vitorio Manuel, está el Capitolio, o Campidoglio, que parece que es bastante chulo y hay unos cuantos museos gordos ahí, pero nosotros pasamos. Era ya tarde, y unido a que se nos olvidó, pues tiramos hacia arriba, hacia la Via del Corso, Esta calle es la calle comercial de Roma, no es muy ancha pero es muy señorial, son todo peacho edificios la mar de majos. De camino a la Fontana de Trevi, vimos en una microplaza donde había una chinaca pintando cuadros exprés con aerógrafo, la verdad que se daba una maña espectacular.

Siguiendo un poco más, nos metimos por la Via dell'Umiltá hacia la Fontana de Trevi... a mí me gusta mucho esta plaza, es pequeñaja en realidad, y está sepultada en turistas, pero me gusta el contraste que hacen las esculturas, sobre todo el que toca la caracola que parece que esté hinchando un globo, con el resto de la piedra que es como un acantilado pequeño, y el azul del agua (azul plateado, porque no veas cómo está de monedicas aquello). Después de cumplir con la obligación del turista, potenciando el color plateado de las aguas, hice una foto a un par de japonesas muy kawaii que había ahí. Me parecieron tan auténticas, que no pude por menos de parar y pedirles que posaran para mí... ante lo cual se quedaron muy acojonadas, y me costó sacarles la sonrisa que tan fácil les salía cuando ellas se echaban la foto. En fin, ante un tío con melena, barba y jeto de sicópata mejor es hacer lo que dice, debieron de pensar.

De allí fuimos hacia el Quirinale, pasando por un túnel bastante chulo, de Umberto I dice el mapa (el hijo de Vittorio Emmanuel, como soy rey me hago un túnel con mi nombre porque me sale de los huevos). En la Plaza del Quirinale, está la residencia del Presidente della Reppublica Italiana, se ve que se hace un cambio de guardia majo... pero oye, no he visto el de Londres como para parar a ver éste, que les den. La plaza en sí tampoco tiene gran cosa, aparte de un Obelisco con unas esculturillas bastante majas en la base. Es grande y ofrece una vista maja de Roma con San Pedro al fondo (como siempre en Roma), pero vamos, tampoco es gran cosa. Seguimos por la Vía del Quirinale pasando por San Carlo Quattro Fontane, y es que es un cruce de calles de lo más normal, pequeñico, pero en cada esquina hay una fuente. En una de las esquinas está la iglesia esta de San Carlo Quattro Fontante, de Borromini. Es algo famosa, porque en poco cacho el hombre éste se las ingenió para hacer algo interesante, pero a mí me dejó frío oye, será que no se de arquitecturas y tal. A mí me moló lo de las cuatro fuentes, pero vaya.

Siguiendo por la Vía XX Setiembre, llegamos a Santa María de la Victoria, para ver el Éxtasis de Santa Teresa, una obra de Bernini, escultura bastante famosa (y que sale en la novela de Ángeles y Demonios de Dan Brown, el del código davincícola, que Fettuchini se empeñó en ir a ver). Es un grupo escultórico (se nota que me cogí la audio guía de los museos vaticanos, eh XDDD ) donde un ángel con gesto sonriente y placentero se dispone a penetrar con una lanza a Santa Teresa, que la recibe con gesto orgásmico (muy propio del barroco... vamos que le iba el "barro, co"). El tema es que la mujer decía que de vez en cuando "le venían" esos éxtasis en los que primero era dolor, pero luego era tan placentero... que sentía un arrebatamiento... en fin, que se ve que tenía orgasmos con el roce de sus muslos al andar, la chica. Y claro, qué vas a decir: que es cosa de Dios. Muy chula la estatua. En la puerta había un pobre que nos abría la puerta con una mano y nos pedía con la otra. Se quedó con las manos vacías. El tío jeta.

Bajando por la Piazza San Bernardo, Largo S. Susanna nos metimos por la Via Barberini destino Piazza di Spagna, la Plazaspaña vamos. Pasamos por al lado del Palazzo Barberini, que alberga la Galería Nacional de Arte Antiguo italiana. Pero que no pudimos ver ni nada, porque eran las y pico ya, hacía frescacho y se había puesto el sol, y había otras cosas más interesantes que ver. En esa plaza, Piazza Barberini, bastante grandota y maja, hay una Fontana del Tritone, donde aparte del tritón nos salió un viejales barbacas que se dedicaba a hablarles a los coches, turistas o whatever y bailar delante de ellos o decir no se qué en italiano. Roma é cossí. A nosotros nos dejó bastante tranquilos.

Seguimos por la Via Sistina, una calle bastante maja y plagada de Smart, que por si no lo sabéis debe ser el coche oficial de Roma porque he visto más Smart que en tó mi puta vida. Es increíble la devoción que tienen por este cochecico, de verdad que es para verlo. Está muy bien porque aparcan de cruzado, y en cualquier lado... y con aquello del estilo italiano pega bastante. Pero que es exagerado, debe haber tantos en Roma como en tutta la Spagna.

Llegamos a la Plaza de España de Roma, una plaza estilo Montmartre: abajo una placica no muy grande, y subes por escaleras hacia arriba bastante cacho. Nosotros aparecimos por arriba, y lo que hay es un peazo obelisco, que estaba en restauración así que naca, una vista de Roma acojonante, lástima que fuera de noche, y la iglesia de la Trinitá dei Monti, bastante tocha, pero vamos, que empezábamos a tener fresco de verdad... había un restaurante arriba, bastante chulo, y que hubiera molado porque daba la terraza a las escaleras de la plaza, una vista tremenda. Pero bueno, teníamos otra misión: avanzare hacia la Piazza del Popolo... así que bajamos las escaleras, llenas de gente por cierto de todos los colores, y cogimos la Via del Babuino hacia la Piazza del Popolo. Pasamos de camino por un bar-museo, en el cual te puedes tomar un café al lado de una escultura del XVIII - talmente -. Aunque casi no había sitio para las personas con tanta escultura por ahí. El café eran 4,5 = salimo cagando leshe.

Llegamos a la Plaza del Popolo: imponente, enorme. Otro peazo obelisco había ahí, como suele ser habitual, robado de los egipcios si no recuerdo mal. Con la Villa Borghese detrás, que no vimos, y un frío que te cagas, entramos en Santa Maria del Popolo, ahí mismo, a terminar de ver la misa y coger un poco de calor antes de coger el metro y tirar pa la estación Barberini a coger la chaqueta al hostal...

Buscando un sitio para cenar, vimos varios, pero yo me enamoré de uno muy cerca del hostal: Il Posto Accanto. Nos clavaron casi 55 eurazos por cabeza(y eso que nos regalaron la grappa), pero los valía: era un restaurante super típico, minúsculo. Un camarero-cocinero gordo y grandote, de los que disfrutan hablándote de la comida, y se desviven porque todo esté a tu gusto pero de una manera relajada, y la mamma ahí sentada, una vez que terminó de cocinar. Me encantó, de techo pequeño, frutas y vegetales por las paredes color turquesa, mesitas pequeñas con manteles tradicionales, velitas en las mesas... un gusto. Ravioli hechos en casa, de carne, pommodoro y queso picantito, y especias... como fettuchini quería más picante, el hombre ni corto ni perezoso dijo: pues te frío unos pepperoni, que no te falte de ná... claro que sí.
Yo de segundo me tomé un filete de buey a las setas y trufa, estupendo, cada bocado una delicia. Con surtido de verduritas hervidas/asadas al lado para acompañar.
El vino normal, tampoco era gran cosa, pero bueno.
Terminamos con un cafecito / tarta y una grappa digestiva. Una maravilla, para repetir si volvemos por allí.

Después nos fuimos a coronar esto con una birra a un irlandés que había ahí al lado del hostal, para mí una Guinness como está mandado y fettu se pilló una Harp, una lager irlandesa bastante floja. Y tras ver perder al Zaragoza contra el Barça en una de las televisiones, y forzar mi dolorida garganta en discusiones acerca de no me acuerdo qué, nos fuimos a dormir... aunque yo dormí fatal aquella noche, entre tanta cosa, emoción, nervios, viaje, etc... mi cerebro no podía parar de pensar cosas y no se me cerraban los ojos... ayudado por algún que otro sonido nocturno.

Día II

Nos levantamos relativamente pronto y nos fuimos al Coliseo. Estaba a diez minutos o así del hostal, bajamos de Via Palermo a Via dei Boschetti y ya teníamos al fondo el imponente cacharraco que es el Coliseo. Tras decirle que NO a un captador inglés que nos ofrecía un grupo con guía "oficial" para el Coliseo y el Palatino, ya que parece aquello que te quieran pillar para una secta, si no te pilla uno, hay dos detrás esperando a lanzársete al cuello (y al bolsillo). Había una cola bastante tocha, que logramos salvar diciendo no me acuerdo qué y nos metimos por la de los grupos así que nos lo montamos bastante bien. Una vez dentro, teníamos que esperar unos 50 minutos hasta el próximo tour con guía en español, así que mientras estuvimos viendo los dos primeros niveles, y una exposición que había en el primero. A mí me impresionó mucho el Colosseo que le llaman los italianos, Con el guía subimos a un sitio donde aparte de ver el Coliseo cojonudamente, nos daba el solecico, que en la sombra hacía bastante rasca.
Nos contó las historias de lo que pasaba allï:
Al principio, a modo de aperitivo, se ponían a las víctimas (judíos, cristianos, mala gente en general) casi desnudos en el centro del Coliseo, y mediante alguno de los 14 ascensores (!) que había, subían a las fieras que se daban el banquete padre("¿Dónde está tu Dios ahora?" "Cómo nos vais a ganar con un sólo Dios si nosotros tenemos decenas, menuda paliza le darían", parecía escucharse en los ecos que guardan los viejos muros de piedra).
Al final venía el plato fuerte: los gladiadores. Que no morían tantos gladiadores, más o menos un cinco por ciento. Los emperadores normalmente perdonaban la vida, pero la gente siempre pedía la cabeza, claro. Pero piensa, que si tienes un gladiador que te ha costado formar, como emperador lo último que quieres es cargártelos, es como si tuvieras a Messi luchando contra Ronaldinho, pues si el equipo es tuyo casi mejor si no tienes que liquidar a ninguno, ¿no?
Se dice que podrían caber hasta 80000 personas (!), bueno, quizá en realidad no eran tantas, pero por ahí le iría. Iban por orden, abajo los ricos, arriba los pobres... más o menos como sigue siendo ahora. Aunque malos japos les tirarían los pobres a los ricos... seguro que tenían toldos porque si no les iban a ir finas las cuqueras.
El guía era un estudiante de PhD de arquitectura, muy majo, nos soltó su rollo en un sólo sitio, luego ya fuimos andando a nuestro aire por todo el Coliseo, pero ojo, no se puede pasar del primer y segundo niveles, ya ves tú que ful... yo esperaba haber subido algo más, pero no se podía, en fin.
Total, que encantadico con el Coliseo.
Al lado del Coliseo está el arco de Constantino. Es enorme, el mayor construido en Roma, y se conserva increíblemente también. Creo que data del 300 AD o así. Constantino fue el tipo que legalizó el cristianismo, aunque curiosamente no fue bautizado hasta su lecho de muerte. Debió de creerse que todo el embolado cristiano era mucho más sólido que el oficial romano, hay que ver. Desde luego, es el triunfo de lo fácil: un Dios, co, y a callar. En cambio los romanos, pues tenían tantos que chico, uno no sabe ya a quién pedirle las cosas. Además, cualquiera puede ser buen cristiano: no hay más que hacer lo que se te dice y tener fe(esto último no necesario), nada de tener que estudiarse la lista de los dioses romanos.

Luego fuimos por el Palatino, el montecico que hay al lado, viendo lo que queda de los palacios que por allí se cascaban los ricachones del momento. Se ve que era como Las Lomas del Gállego, "la urba", donde estaban los pijazos, perdón, los patricios. Es enorme la extensión que tienen por allí, además se conservan muy bien muchas cosas, entre ellas un estadio "personal" de no se quién.
Luego bajamos al Circo Massimo, el circo donde se hacían las famosas carreras de cuádrigas como las de Ben-Hur. En realidad ahora ni hay gradas ni nada, sólo hierba y el camino que harían las cuádrigas. Te tienes que imaginar todo sobre el verde de la hierba.

Al lado está Sta Maria in Cosmedin, que no es que tenga gran cosa en especial salvo que está pegada a ella la Boca della Veritá, la boca de la verdad, que se come la mano de quien es mentiroso. Yo por prisa y por si acaso, no metí la mano. Había una cola de japoneses encantadicos con el tema. Esta gente es la polla, tienen que hacerse una foto con cada cosa que sale en las guías.

Como ya era tarde, y según lo previsto, fuimos a comer al Trastevere. El Trastevere está al otro lado del río, pasando el ponte Palatino. Es un barrio muy majete, con calles pequeñas y flores y demás vegetales colgando de las ventanas. Da gusto pasear por el Trastevere, y nos quedamos con las ganas de más, porque había que comer pero ya: eran las tres y media.

Comimos en un sitio bastante majo desde fuera, en una calle pequeña. Un poco rollo Casa Luigi, pero bueno, estamos en Italia, ¿no? Como fettuchini tenía bastante hambre, yo tenía menos y estaba bastante flojeras, pedimos un menú cada uno y una pizza. Cuando nos trajeron el primero, un platazo de spaghetti carbonara, ya pensé que la pizza se la tomaría él. Pero no, estaba muy buena, y aunque me tuvo que ayudar un poco en los spaghettis y la pizza, los dos filetes a la crema de setas (creo que de setas) me los comí como un campeón. Luego tomamos un postre, tarta de chocolate y una crème caramel(creo), más un limoncello digestivo... toma empapuzamiento.

Como pudimos, salimos del sitio aquél, callejeamos un poco por el Trastevere pero ya hacía frescacho y decidimos volver, esta vez por el Ponte Garibaldi, que deja la Isla Tiberina entre este puente y el Palatino. Esa isla es muy chula desde fuera, además se conecta con otros dos puentes Cestio y Fabricio(qué les gustan a los romanos los puentes, qué les gustan), que son bastante chulos, estos chicos saben hacer puentes. Con la débil luz del atardecer hubieran salido unas buenas fotos... si hubiéramos tenido una buena cámara.

En fin, hacía rasca, así que fuimos al hostal a coger la chaqueta... pasando por el Puente Garibaldi, y siguiendo por la Via Arenula hasta el Area Sacra, que no sabíamos muy bien qué era pero caía de camino.
Pues resulta que eran unas ruinas romanas, que ahora están ocupadas por... gatos!! Sí: una fundación italo-británica pro-gatos, cuida de los gatos que viven allí. Hay un sótano lleno de gatos sueltos por ahí, durmiendo en cojines, comiendo... una delicia para los amantes de los gatos! Los gatos de Torre Argentina, se llaman. Había tres o cuatro señoras mayores, de voluntarias. Allí puedes adoptar un gato. Los tienen estirilizados, y muy bien cuidados, menudas tripongas traen algunos. Así que los gatos comen y duermen en la casa, pero tienen todas las ruinas para campar a sus anchas... recuerdo un gato que estaba subido a un altar, todo majestuoso él. Si es que lo de la realeza lo llevan en la sangre. "Adóradme", parecen decir.
Puedes comprar cosas para apoyar la causa, jarras, camisetas, etc. Estuvimos un ratico con ellos por ahí... adorándoles.

Ya habían encendido las luces por las calles. Seguimos por el Corso Vittorio Emmanuele, hasta un cutrebar para tomar algo. Me apetecía un té para retomar un poco de vida, por una cerveza Astro Churro que se tomó mi insigne acompañante fettuchini. Bueno, total, una cerveza de tirador cuaquiera y un té cualquiera: siete euros y medio (me acuerdo, me acuerdo... albondighini pestilenti!!). Me sentó bastante bien, así que, bueno.

El bar estaba casi en la Plaza del Jesús (Piazza del Gesú), donde está el Jesús de Roma, una iglesia famosa, en la que no entramos porque nos daban las uvas. Se ve que marcó época esta Iglesia, porque fue un intento de responder a los problemas de que la nueva liturgia (s. XVII) se concentrara en el altar mayor(cosa de los problemas de autoestima de algunos sacerdotes) y que San Ignacio de Loyola participó en el fregao, pero vamos, que me suda... la loyola. Sí me llamó la atención es el pedazo de huevo, marca IHS, que tiene en el frontal.

Siguiendo por la misma calle estaba el Palacio Venezia, donde había una renombrada exposición de Sebastiano del Piombo, que no tengo ni papa de quién era, pero la verdad es que dentro hacía calorcico. Un segurata nos impelió a preguntar en la taquilla...y al enterarnos de que cobraban unos cuantos leuros, salimos de allí escopeteaos. El Palazio Venezia es bastante tocho, da a la Plaza Venezia por el otro lado, muy grande y señorial. De ahí, camino a San Pietro in Vincoli, cerquita del Coliseo, para ver el Moisés de Miguel Angel. Hay que subir por una escalinata tunelificada bastante larga, desde la calle Cavour hacia arriba llamada San Francesco di Paola. Cuando llegamos ya había cerrado, así que maldecimos a la diosa Fortuna, que para eso sí que existen los Dioses.

Tras ese traspiés, emprendimos la marcha. Caminando un poco paramos en otro sitio, un café muy íntimo y chulo con un nombre peculiar "Er Baretto". El tipo hacía sobre la espuma del café con leche un dibujo de una espiga muy bueno, y lo hacía a mano el tipo, un artista. Yo me tomé un té revitalizador, y estuve tentado de llevarme la jarrita que me pusieron: jarra + filtro de quita y pon sobre el vaso + tapador del conjunto para el calorcico, muy bonico. Tanto el camarero como la camarera muy majos. Los romanos son muy majos y tranquilos, siempre abiertos a posibles bromas, se les notaba relajados y sin estrés, y a la vez eficientes en lo suyo... me cayeron muy bien en general. Es verdad que les gusta hablar con gestos, de vez en cuando veías a gente haciendo el típìco gesto italiano...

Nos subimos para el hostal y descansamos un rato ahí. Después de una reparadora ducha, nos quedamos a dormir ahí castigados sin cenar... con lo que habíamos comido en el Trastevere, ya vale, ya. Y yo había dormido poco la noche anterior así que preferí no forzar mucho... aunque tampoco dormí bien, debido a no tener tapones para los oídos mayormente. Pero bueno, menos paranoico que la noche anterior, en la que me preocupaba, entre otras cosas absurdas, de si alguien subiría por las escaleras) no habia puerta) y nos robarían (!?).

Día III

Vaticano - Castel SAngelo - Navona - Panteon - Fori Imperiali - Cavour - Vincoli -

Nos levantamos muy pronto, sobre las siete y media o así, para no tener que hacer mucha cola en los Museos Vaticanos. Desayunamos en el hostal, que por cierto había un japonés ya levantado. Después de un café con leche y pan de molde con nocilla (al menos yo), que bien nos vino para aguantar toda la estancia en el microestado vaticano. Pues nada, echamos a andar, y tuvimos el error de ir primero a San Pedro, a la basílica. La verdad que vale, es la más grande del mundo, pero a mí me dejó un poco frío. Pasa una cosa, que desde la Plaza de San Pedro, delante de la basílica, no se ve la cúpula, lo cual le resta un poco de magnificencia al tema. Pues eso. Debe impresionar más llena de gente con el papica de turno dándole al Totus tuus, pero no sé, es tocha pero vamos que tampoco es pa tanto. Eso sí, tienen montado un sistema de separacion para las colas enorme, aunque cuando llegamos no había nada de cola.
Una vez dentro, había partes cerradas, una concretamente por confesión: había un sudamericano bien majo ahí guardando el acceso, y estuvimos hablando un poco con él. Resulta que era guía, y nos dijo que a las doce y media si queríamos él nos haría una visita guiada... pero no teníamos tanto tiempo. Nos fuimos de allí sin haber visto La Pietá de Miguel Angel, que se nos olvidó. Con todo el tema de recién levantaos, etc.
Total que nos fuimos a los Museos Vaticanos, que resulta que se accede saliendo del Vaticano y volviendo a entrar por detrás, un paseico majo, y cuando llegamos ya había una cola, que nos costó media hora remontar. Había dos colas. Posiblemente una fuera para grupos, desde luego la nuestra que estaba rodeando la muralla de los museos, iba bastante despacico. Consejo: ir primero a los museos vaticanos y luego a San Pedro no como hicimos nosotros, que aunque nos levantamos bien prontico tuvimos que hacer cola detrás de un monton de japoneses, as.

Los museos vaticanos son la polla. La de arte que tienen ahí metido estos señores. Empezamos la visita por el impresionante punto 1 de la visita: "Audioguide rent". Todo un acierto el pillar las audioguías, aunque si se curraran algo mejor que el walkietalkie ese, como unos cascos que se conectan como vi en algunos museos en UK, mucho mejor... y es que son muchas horas de museísmo.

Aunque era difícil de superar, pasamos al punto 2: Museo Egipcio. Como podéis imaginar, la visita va en esencia de atrasalante en el tiempo. Aquí fettu me explicó que cuando los egipcios querían poner un nombre, por ejemplo: "Peine estrella escarabajo", lo rodeaban. Para distinguirlo del resto de dibujicos. Vamos, la primera versión de "pon tu nombre con mayúsculas". Y muchas otras cosas que me contó fettu, como la movida de Tutmosis y su madre Hachetput, que parecía el buen hijo pero que cuando se murió su madre intentó borrar todo resto de ella y tal... movidas políticas.
También hablaban de otras culturas como los asirios, una de las civilizaciones más crueles que han existido, les iba la sangre más que a los piojos. Estos venían de oriente medio, por donde Irak y eso.
De aquí se sale a un cruce de caminos. Por uno hay una flecha que dice "Capilla Sistina", y estábamos a punto de ir para allá, cuando reparamos en que había gente que iba para el otro lado, y preguntamos. "Sí, por ahí hay más". Pues hala.

Por ahí se iba a la Galería Chiaramonti, Cortile della Pigna y Braccio Nuovo. No las distingo una de otra, pero de lo que se trataba es de esculturas romanas, griegas y egipcias. Muy chulas. Muchas artemisas o dianas, apolos, hércules; y césares varios. Es increíble el grado de perfección en los gestos, en los rostros que llegaron a conseguir los maestros escultores de esas épocas. fettuchini, que para que todo el mundo lo sepa es licenciado en historia especializado en historia antigua (lo digo bien?) me contaba las movidas y tejemanejes que motivaban esto o aquello, y así mola mucho más, dónde va a parar. Que la audioguía no llega a todo.

De allí pasamos al Museo Pío Clementino, donde lo primero que hay es un patio abierto donde están algunas de las esculturas viejunas más celebres: el Laocoonte y sus hijos(el pavo que alertó a los troyanos de que el caballo ese que les regalaban podría llevar veneno... total que lo mandaron comer por serpientes junto con sus hijos(!), total para que luego tuviera razón y los griegos les hicieran el chiki chiki. La escultura, acojonante), el Apolo del belvedere, una pareja de gladiadores (que llevaban horas pelea que te pelea, y uno de ellos le arrancó los intestinos al otro al final. El juez lo descalificó y venció el de los intestinos, el muerto. Enhorabuena.)... y muchas más. Parece que habían puesto en ese patio lo más florido, además como hacía solecico se agradecía.

Entrando en lo que era el museo, lo primero a la izquierda está la sala de los animales, todo esculturas de animales de aquellos tiempos. Algunos acojonaban. Luego a la derecha estaba la sala de las estatuas, y luego la sala de los bustos, ésta llena de emperadores romanos cuyos bustos salen en todos los libros de texto de Latín. Donde salía un busto y ponía "Caracalla", "Calígula", "Nerón", pues todas eran de esta sala. Salían monísimos, unos más que otros pero bueno. Mis favoritos son Marco Aurelio(que es considerado uno de los mejores y menos locos emperadores, aunque la cagó poniendo a su hijo Comodo en el trono en vez de designar, como se solía hacer, a una persona por su valía real... y resultó una pifia. Que por cierto es el que pelea con Maximus Crowe en Gladiator, cosa que nunca pasó... pero eso e otra hit-toria... lo que sí que he leído es algunas de sus Meditaciones, muy interesante ese libro), Augusto (con fundar Zaragoza ya hizo bastante) y la verdad que el busto de Caracalla está muy bien conseguido, aunque según parece debía ser un joputa de cuidado.
Luego había una Sala de las Musas, en la que hay esculturas de las musas griegas, y el Torso del Belvedere en el centro.
Luego había otra en la que estaba el Apoxiomenos, un pavo encalándose las manos para proceder a la gimnasia. Es una copia romana como casi todo lo que hay aquí, del original griego. Se ve que los romanos lo flipaban con lo griego así que hacían copias de casi todo, como los japoneses con sus cámaras Canon.
Luego había otra sala en la que aparte de unas esculturas chulas que no recuerdo, había una peazo bañera, si no recuerdo mal perteneciente a Nerón, sobre un suelo de mosaico también de la época. En la bañera cabía una clase entera de la ESO. Es la más grande que se ha encontrado de la época romana. Además en perfecto estado prácticamente.
En una de estas salas, había un Hercules en bronce dorado, curioso porque normalmente así lo hacían los griegos, y luego los romanos hacían moldes de esas esculturas para hacer sus copias, los jujos de ellos, en la piedra que fuera.

Luego pasamos al museo etrusco. Los etruscos fueron un pueblo anterior a Roma, pero que poco a poco se fueron fundiendo. Tenían una escritura que no ha sido todavía identificada. Cogieron los sonidos del griego y eso, pero no nos es posible traducir completamente el etrusco. Eso sí, hacían ánforas como nadie: casi nos hartamos de recorrer salas con ánforas y más ánforas...

Ya era la una o así, y andábamos un poco reventaos, y para el caso no habíamos hecho ni la mitad... por suerte ahora venían unas galerías "de transición"...

Subiendo por unas escaleras se llegaba a la Sala de la Biga, una sala en la que, curiosamente, hay una biga. Una biga, pol si acaso, es como una de esas cuádrigas famosas que salían en Ben-hur, pero de dos caballacas. Dos, bi, biga (Nueve, ni, nigga). Si no recuerdo mal era aquí donde estaba una copia del Discóbolo, pero esto puede ser fruto de mi imaginación.

La Galeria degli Arazzi, de tapices. Serían la polla, y posiblemente los mejores de mundo, pero un poco coñazo sí que era, así que los pasamos bastante rápido. Hay que reconocer que técnicamente eran buenísimos, yo no sé mucho de tapices pero debe ser chungo y tal, y estaba eso perfecto.

La Galería delle Carte Geografiche, como su nombre indica, un corredor bastante tocho con cartas geográficas de todas las regiones de Italia, del siglo XVII o así. A mí me gustan mucho los mapicas, y si son viejunos mejor, pero en fin, había que ser realista y si queríamos ver un poco bien lo que quedaba pues había que apretar el paso. Curioso lo de Roma, que se ve bastante chiquitica, y prácticamente toda dentro de las murallas... debía tener menos población de la que tuvo en el cénit, en el Imperio Romano.

Al fin llegamos a uno de los puntos fuertes, las Estancias de Rafael.

La primera, la Sala de Constantino, en la que está la Batalla del Puente Milvio. El Rafa hizo los diseños pero no la pintó toda él, la mayor parte la hicieron sus ayudantes, y bueno, se nota un tantico, pero vaya. La que pinta él es la que está al fondo nada más entrar, que es una batalla asín de que te cagas: la Batalla del Puente Milvio (Victoria de Constantino sobre Mahoney, digo, Majencio), que creo que en esta si que al menos rascó más bola. Luego estaba el Triunfo de la Religión Cristiana o algo así, muy curioso porque hay rota en el suelo una estatua griega y el Cristico apareciendo por detrás (clara la analogía: el Cristianismo le peta el ojal al Paganismo) que si no recuerdo mal, porque no se ve muy bien en la foto, era de Hermes, el mensajero de los dioses, con su serpentica. Como su nombre indica, pues hay un par de frescos sobre Constantino, que como ya he dicho fue el emperador que permitió la religión católica... y fue bautizado poco antes de diñarla. Pues bien, hay un fresco que es la Donación de Constantino, en la que entrega las llaves de la ciudad de Roma (y por ende el Imperio) al Papa, cosa que nunca pasó en realidad pero les hace sentirse muy machotes.

Luego está la sala de los claroscuros, que tampoco fue pintada por Rafael. Es un poco más lúgubre que las otras, y están ahí pintados, creo, los apóstoles. Son majos. Hay ahí también una capilla a la que no se podía entrar, capilla de Nicolás V que tenía algo de interés pero vamos, tampoco mucho. Si no se podía entrar, algo de interés tendría no? Si no, no lo dejarían al alcance de los españoles.

Después, está la Estancia de Heliodoro, que sí fue pintada por Rafael. Ahí está el Encuentro entre San León Magno y Atila. Como veis el tipo que ha colgado estas fotos en Panoramio lo explica bastante bien así que no me voy a extender mucho más. Había otros frescos pero no me acuerdo, como la Cacería de Heliodoro y Liberación de San Pedro pero no recuerdo que me dejaran mucha impronta.

Luego se pasa a la Estancia de la Signatura, porque se reservaba para la firma de los documentos oficiales, el típico "échame un garabatico para el butano", pues eso hacían, cogía el Papa y tenía que firmar las facturas del butano. Y de los clubes de carretera, que le llegaban unas cifras de aupa, sobretodo cuando se reunían los cardenales para sacar papa, no veas que estrés, y claro, pues tiraban de Visa Vaticano y se iban de romanas, y papa Papa a pagar. Eso decía el audioguide, al menos.
Los frescos de esta estancia son legendarios. Tiene forma de rectángulo, con una ventana en un lado. En los dos lados grandes están la Escuela de Atenas y la Disputa del Sacramento.

La Escuela de Atenas es uno de los grandes. Sitúa, anacrónicamente, en una estancia helénica a muchas figuras clave del pensamiento antiguo. En el centro, los dos capos, Platón y Aristóteles. Platón, con la jeta de Leonardo, señala al cielo, recordar los que hiciérais BUP lo del mundo de las ideas (los que hiciérais la ESO lo tendréis que rascar más). En cambio Aristóteles era más del rollo físico, y tiende así la mano hacia la tierra, preconizando lo terrenal. Alrededor de ellos, aparecen: Diógenes, tirado por el suelo a su puto rollo (este era el que vivía en un tonel y más feliz que pa qué, pero la verdad que carecía de las técnicas de marketing de Buda y por eso no es tan famoso); Pitágoras aparece escribiendo en un libro con la falda blanca que se llevaba en esa temporada; sobre un bloque de mármol está Heráclito que era un soseras, un pesimista, y va el cabrón de Rafael y le casca el careto de Miguel Ángel, que la verdad era un genio atormentado y tendía a darle al ayayay bastante, vamos a morir todos, Dios nos va a pegar, el hombre total pa qué, y esas cosas.
Rafael se pinta a sí mismo, mirando a cámara asomando con una gorrica, a la derecha del todo, bastante al margen, entre unos que están discutiendo de pie. A fettu le llamó la atención el ser andrógino que aparece vestido con una toga blanca en primer plano a la izquierda, mirando a cámara... verlo de cerca acojonaba bastante.
Como nota curiosa, la portada del disco de Guns n' Roses Use your Illusion está sacada de una de las figuras de este cuadro. Pa que luego digan de los jevis. Bueno pues ale, a darle al Dónde está Wally. El primero que lo encuentre, dice pues agradecido.
A mí me gusta mucho este cuadro, todo lo que representa, cada figura a lo suyo (aparte de esto que cuento, muchas de las figuras tienen su cosa, son no-se-quién y tienen su porqué). Y además es como una comunión entre la fe catolica, ya que está pintada en el puto epicentro de la secta, y los orígenes de la filosofía y el pensamiento racional, Grecia. La cuna de la humanidad, que decía mi abuela.

Enfrente está la Disputa del Sacramento, pero vamos, que es como una foto de familia de lo que son los personajes católicos, porque están todos, como en una película de Berlanga. Podéis leeros lo de la foto en el panoramio si os interesa, pero vaya, Es como la entrega de los Goya(todos ahí por los canapés). Me gusta especialmente la composición y los contrastes de los tonos, aparte de la técnica que es excepcional como siempre en los frescos de Rafael.

En la pared de la ventana está el Parnaso, donde están las musas rodeando a Apolo de gallito de corral con sus gallinejas, y muchos otros personajillos del corazón de aquél entonces en la foto, y sin cobrar. Muy chulo también este cuadro, acoplándose a los espacios que le dejaba la ventana, claro. Usa la ventana como un altar donde resaltan en el centro Apolo y las musas, aunque luego hay más musas por ahí tonteando con otros pavos, como en segundos planos.

Luego se pasa a la Estancia del incendio, pedazo de cuadro también, donde se narra la historia de un Incendio que hubo en Borgo, que fue apagado por un milagro del papa León IV al hacer la señal de la cruz (qué te parece).

Hay una figura de un hombre, cachas como todos, que se lleva a un anciano, amarillento y viejuno, de una expresividad y emotividad acojonantes, a la izquierda. La composición también llama la atención.

Después, se pasa por el Apartamento Borgia hacia la Capilla Sixtina. En sus estancias está la Colección de Arte Religioso Moderno = una puta mierda que hay que pasar hasta llegar a lo bueno, porque si te lo ponen al final lo ve su padre. Pasamos por salas y más salas, creo que había 55, que mecawenzotz. Había una microsala de impresionistas, donde había un Van Gogh, un Renoir, un Gauguin bastante chulo de unas monjas. Esta sala sí estaba bien, los impresionistas chapeau, pero además sólo había pocos y flojos porque claro, tenían que ir de religión si no, nada.
Todo lo demás, salvando unos pocos, basurica del siglo XX. Eso sí, tienen un Dalí, no podía faltar el pintor católico converso más importante del siglo XX. Es uno de los últimos años, de los setenta. Ahora recuerdo que Dalí pintó un cuadro que era la Escuela de Atenas con cuadrados sólidos de colores encima, que era estereoscópico y estaba en el Museo Dalí de Figueres. Y a qué viene esto? Pues a poneros los dientes largos, si es que alguien sigue leyendo a estas alturas, antes de la Capilla Sistina.

Se sube por una escalera bastante empinada a la Capilla Sistina. Hay gente controlando el acceso, de que no se metan tresmil a la vez y eso. Dentro lo primero que hay son tres seguratas, que de vez en cuando llaman la atención, periódicamente, acerca de que no se pueden tomar fotos, ni con flash ni sin flash...

La estancia es una habitación rectangular, tampoco muy grande en extensión, pero bastante alta, eso sí. Para que hagáis una idea, hay primero alrededor de la estancia, tres metros de altura de nada, es decir: cortinas pintadas en la pared, sin interés ninguno, como un telón, pero de mentira. Encima, ya totalmente inaccesibles, están los frescos de escenas clave del cristianismo, desde la apertura de las aguas del Mar Rojo, varias de Jesucristo, la conversión al cristianismo de Roma, etc... están muy bien. En general, en el mismo fresco, hay varias miniescenas en el mismo escenario, con los mismos personajes repetidos, de manera que te cuentan una historia. Interesante recurso... por ejemplo, Abraham hablando con Dios, Abraham con las tablas de la ley, Abraham diciéndoselas al pueblo, y el pueblo adorando al carnero, en el mismo fresco todo, con un mismo escenario. Muy chulos. Después de los frescos, ya crece la cúpula hacia arriba.

En la cúpula, está la historia de la humanidad pintada por Miguel Ángel Buonarrotti, que hay que ver qué crack: el tío era escultor y arquitecto, y le dice el Papa(el Sixto): "me echas aquí unos garabatos entiendes", y coge y se casca unos frescales que lo flipas, y encima pintados en la cúpula, boca arriba, que se le llenaría el buzón de pintura, y ya sabéis lo que coloca eso, así que no me extraña que el tipo se pegara ahí tantas horas. Como dicen, que el tipo trabajaba tres cuartos de hora y dormía uno, y así sin parar. Hay que andar colocao pa resistir eso.
Entre algunas escenas famosas, está aquella de Dios casi tocando el dedo del Hombre.

Yo la verdad pensaba que era más grande aquello, pero vamos, que está bien, lo único que se ve pequeñico desde abajo. A los lados de las escenas se ven imágenes de profetas, con un montón de figuras androides, muy expresivas en las columnas.

Pero lo que más me tocó fue el fresco de la pared: El Juicio Final. Acojonante. Fettu me hizo fijarme en los detalles, y ciertamente es espeluznante. Toda la tragedia del hombre y su debate entre el bien y el mal. Los hombres luchando por salvarse, los demonios trayéndolos hacia el infierno, los ángeles intentando ayudarles ( a los hombres, no a los demonios). Por supuesto no hay mujeres, porque ya se sabe que las mujeres no tienen alma.
Las figuras expresan todo tipo de sentimientos que el hombre tiene ante este dilema: horror, furia, rabia, aceptación, culpa, lamento... atención a la parte baja de la escena, incluso se ve el infierno, y cómo la gente intenta salir de ahí, y los diablillos tó sádicos...
Más arriba (como siempre, el enchufao) está Jesucristo, rodeado de buenas gentes: santos varios. Entre ellos, el que está al sureste de Jesús, creo que era San Sebastian, sale con una piel humana colgando (Miguel Ángel no se andaba con tonterías), y dicen - algunos - entendidos en movidas de éstas que la piel en sí es un autorretrato de sí mismo, del propio Miguel Angel Buonarrotti. No sé, tampoco se ve muy bien, pero desde luego es bastante espeluznante.
La escena tiene una grandiosidad tremenda. Los de arriba de las columnas, bajo los arcos, no sé qué o quienes serán, si hay algún listo en la sala que lo diga. Igual sólo están pa hacer bulto. Pero esta gente, con lo que se lo curraba, para luego dejaban algo sin sentido completo.

Y tras estar un buen rato escuchando cosas de la Capilla Sistina, y descansando en los banquicos que hay para sentarse (debimos de estar tres cuartos de hora en la capilla), nos fuimos cagando leshe porque debían ser las cuatro de la tarde y había muchas más cosas que ver.
Volvimos a San Pedro para ver la Pietá que nos habíamos dejado. En verdad era más pequeña de lo que me esperaba, y se veía desde lejos. Es una obra muy perfecta, la expresión de la señorica o Madonna es muy buena. Es increíble el grado de perfección que se alcanzó en este período.
San Pedro es muy grandiosa como he dicho, pero yo que sé, tampoco es que me impactara mucho. Intenté buscar un mapa comparativo que dicen que hay, que compara el tamaño(la planta) de San Pedro, y las demás catedrales cristianas del mundo. Que no encontramos, y que luego me han dicho que estaba al lado de la Pietá, pintado en el suelo... claro, estaba eso lleno de gente, así que no reparamos. Mira, eso sí que me hubiera hecho ilusión haberlo visto. Ya ves tú que tontería.

Nos hicimos unas foticos en la Plaza de San Pedro y la recorrimos un poco mejor. Antes de salir del Vaticano, os he de contar su secreto mejor guardado: tienen pista de tenis (se veía las ventanas del Museo Etrusco).

Hicimos unos pocos metros de la Vía della Conciliazione, la que une San Pedro con el Castillo San Ángel ese, y paramos a comer un piazzopizza. Aunque no tenía más que tomate la mía, me sentó que te cagas, y es que seguíamos vivos a pesar de no haber comido nada desde el desayuno mañanero.

Pasando por el puente del Castell Sant'Angelo, al que no entramos por falta de tiempo. Es un castillo de forma pentagonal muy pronunciada, que se ve muy chulo desde arriba, pero dijo Borrajax que por dentro no es pa tanto, bueno, nos lo creeremos. Tenéis en el mapa a la izquierda la Piazza San Pietro del Vaticano para que comparéis tamaños.

Pasado el puente, caminamos por la Via dei Coronari, una calle larga pero muy estrecha, hacia la Piazza Navona. Hicimos unas cuantas fotos a esos rincones chulos que tanto hay en Roma, y que hay tantos que te acaban por no llamar la atención. Esta calle, recuerdo, estaba llena de anticuarios y galerías de arte y decoración pequeñas.

Finalmente llegamos a la Plaza Navona, que estaba en obras así que no pudimos ver una parte. Es muy grande, pero estaba llena de gente, y en especial de gente pintando. No paramos mucho a ver las fuentes que quedaban abiertas, ya que queríamos llegar al Panteón primero, y a ver el Moisés después... Ahí está la fuente de los cuatro ríos: Danubio, Ganges, el Nilo y el Rïo de la Plata. No sé que le habría hecho el Amazonas a Bernini para no salir en la foto.

Así que nos metimos por unas callejuelas con gente vendiendo castañas en la calle, y pizzas-basura de esas que están buenas, en unos puestos tipo KFC pero micro, con lo justo para pedir y que te sirvan, sin puertas. Que según me dijo el mismo Borrajax después, era típico comerse allí una de esas pizzas. Yo lo hice porque fettuchini entró a un supermercado a preguntar por Limoncello y con la jai que gastaba lo suyo era probar las delicias locales.
- "Una pizza".
- "Cuál".
- "Cualquiera sin virus, esa verde mismo".
Resultó que era de brócoli y picaba lo suyo, pero aun así estaba buena.

Y llegamos al Panteón, una pedazo de construcción acojonante para su tiempo (que sigue en pie con los cimientos y cúpula originales). Tiene la particularidad de ser una cúpula cuyo cierre central... no existe. Eso es, es un agujero. ¿Cómo hicieron eso los romanos? (Sí, podéis contestar el que lo sepa). Aquí se ve desde arriba en guguelmas. Y sí, esa cosa negra es un agujero, y desde dentro bien se ve el cielo.
Dentro del panteón, aparte de la grandiosidad de la cúpula, tampoco hay gran cosa. Es chulo pero vamos sin más. Está ahí enterrado el Vittorio Emmanuel II del que os he hablado antes: un chico modesto como puede verse. Una nota: la entrada al panteón es libre y gratuita. Y se puede entrar comiendo pizza, demostrado.

¡Coño! Se está haciendo tarde, son las seis ya... pues venga, cagando leches para lo que no pudimos ver ayer: el Moises en San Pietro in Vincoli... y finalmente, volvimos a llegar tarde. Aaargh! Ponía algo de las 19,00 como hora límite en la puerta... en verdad, sabíamos que esto podía ocurrir de nuevo, pero es que si no, hubiéramos dejado de ver otras cosas y en fin... valía la pena arriesgarse, y oye, que no se puede estar a todo. Nos hicimos el plan de estar ahí a las 18,30 y lo cumplimos. Además, los dos días vimos a más gente llegar después de nosotros, algunos de ellos españoles, al mismo nivel de pringadismo que nosotros.
Por cierto, ahora que lo veo, tampoco me parece para tanto (el que no se consuela es porque no quiere). Me gusta más la Pietá o el Éxtasis de Santa Teresa.

Y aquí dimos por terminado nuestra tournée de museos y demás movidas artísticas: ya vale. De camino a "casa", paramos en un irlandés a echar una pinta de Guinness, por venganza contra los romanos. Allí me dio una especie de bajón (normal) y casi me quedo roque en el sofa... total, que volvimos andando para casa. Paramos en una tienda de ropas y cosas arabescas y tal, yo me compré una banda para el pelo colorada por due euro. También compré en una tienda de alimentos lujosos, un vinagre de módena especial, de 3 trasvases - esto es que cada año, lo trasvasan para que coja matices de otras maderas... a ver cómo está que aún no lo he probado. A ver si luego va a ser "mierda para gourmets", de esa que está malísima y que le empiezas a pillar el gusto cuando ya te lo has acabado.

Y no tenía gana de comer, pero... entramos en un indio. Y oye, todo es ponerse... Fettu se pilló un menú normal, y yo, no quería pillar mucho... pero me acabé pillando una sopa de lentejas de esas naranjas que tanto me gustan, un chicken tikka masala y aún comí casi todo el dhal del menú de fettu... menos mal que no tenía hambre y que entraba por cenar algo. Muy rico tó, aunque salí como hinchado. En la mesa de al lado, había una pareja de japoneses (parecía), y la chica se quedó a bolos cuando fettu le espetó en perfecto japonés una disculpa o algo por no me acuerdo qué (¿Cómo se decía eso?). Ahí estamos, demostrando.

Como estaba lleno, aun me fui a caminar un poco para que se me bajara la tripa. Fui desde el hostal hasta la Piazza della Reppublica por la Via Nazionale, donde vi una farmacia abierta y compré unos tapones para los oídos 3M... y qué bien vinieron :) Hacía buena noche y tenía ganas de caminar. Bordeé las termas de Caracalla, siendo uno más de los ciudadanos nacidos bajo el yugo romano (?) que meaba en una esquina que dejaba muy aparente el ladrillo romano (esto lo negaré en un juicio) en la Vía Cernaia. Aún subí un poco hasta algo que parecía no-se-qué de la Bolsa. Bajé de nuevo hasta la Plaza de la República y callejeé por la Via Torino y aledañas, sorteando un autobús de japoneses en la puerta de un hotel, hasta la Basílica de Santa María la Maggiore (la mayorzota). Es bastante tocha, ahí en el centro de su plaza, con un acceso de escaleras enormes. Mi móvil lo vió así.

Luego caminé hasta el hostal, aún me había dado un buen paseíto y refrescaba. ¡Buenas noches! Esta vez dormí como un bendito. Gracias, 3M.

A la mañana siguiente nos levantamos prontico, sobre las 6? no me acuerdo, y derechicos a Termini para coger el primer bus a Roma Ciampino que saliera, todo bien, con tiempo. En el duty free del aeropuerto compré una botella de Limoncello, con forma de aceitera muy chula, aunque con poco contenido, unos 200 ml. Tiene un aroma exquisito, eso sí, tiene 30 grados y es algo cabezón, pero como chupito después de comer sienta estupendo. Menos fuerte que la grappa, pero ojito también.

Y poco más: viaje sin novedad y de vuelta a la nubosa Zaragoza.

¡Arrivederci Roma!

9 comentarios:

fettuchini dijo...

Menudo tochenko.

Lo de la mamma en "Il posto acanto" era digno de una película del neorealismo de los años 50, que la mujer con sus 80 años no hacía más que mirarnos y preguntarnos si la comida estaba buena mientra pelaba unas judias verdes.

La discusión en el bar irlandés del primer día fue sobre "Mujeres, ¿deben depilarse, rasurarse o abandonarse a la francesa?".

Lo de los japoneses, me encanta, no sólo es que tengan que hacerse una foto con todo es que tienen que salir haciendo el mongolo en todas... y siempre hacen la misma mongolada en cada sitio. En la boca de la verdad, se metían una mano en la boca y la otra en la estatua. ¡Y todos igual! Esta gente es uniforme hasta para hacer el subnormal.

El santuario de los gatos casi daba miedo de ver los tigres gordos que había ahí. Pero que enormes los gatetes, de solo comer y dormir. Y todo lleno de ellos, que casi había gatos hasta en el tejado. La tienda de regalos, cara de cojones. 10 euros una taza de café y 20 una camiseta como papel de fumar. Con esos precios no me extraña que estén así de gordos los gatunos.
Al final sólo me compré un marcapáginas de gatos muy chulo.

Y que no ronco tanto, có. Que lo que pasa es que estais muy mal acostumbrados y necesitais silencio absoluto para dormir. Exagerados.

San Pedro, como tú. vale, es tocha de la polla pero... no sé. No me impresionó. Yo esperaba una cosa tan grandiosa que hiciera que cayese de rodillas suplicando perdón por mis graves (¡y numerosos!) pecados. Y ná, salí igual de pecador que siempre.
Por cierto, magnifico baldaquino el de San Pedro, Hector. Pero lo que se dice más magno que las pesetas.

Lo de los japoneses en la cola del Museo Vaticano fue de traca. Con la tontería de que todos son iguales, empezamos con un japonés delante de nosotros y luego todo el grupo se nos coló de mala manera. Vamos, para que luego digamos eso de "engañar como un chino". Que rostro le echan.

Eh, que la muy perra de Hatshepsut le mangoneó el trono a su hijastro durante 20 años. Así que no me extraña que cuando el otro llegara al poder se vengara sobre sus estatuas como no pudo hacer sobre ella.

Sí, en la sala de la biga estaba el discóbolo. Lo que no sé es si hay muchas copias o ese es el único que se conserva. Sería cuestión de averiguarlo.

En la Sixtina, aparte de abroncar por fotos los seguratas también echaban la cantada por hablar alto. Parecía que hubiesemos vuelto a cole, cada dos por tres, en cuanto subía un poco el tono, se ponían a berrear que nos callaramos la puta boca.

Y anda que no rabié con lo del Moisés. Como se nota que son latinos como nosotros, hostias. ¿Pues no pone que cerrarán a las 7 y a las 6 y media ya han cerrado? Hay una foto que creo que Diego no ha colgado de mí, derrotado y hundido en la miseria, tirado en las escaleras de San Pietro in Vincoli de pura desesperación. Me pisan el cuello en ese momento y yo creo que no lo siento.

Lo que le dije a la japonesa fue "sumimasén", que equivalente al "excuse me" o nuestro perdón. Lo cierto es que no creo que se esperasen que les hablase en japonés.

La paliza a andar que nos dimos en esos tres días fue de auténtico órdago. En los museos vaticanos fue cuando me comenzó a dar a mí esa flojera y dolor de pies que me acompañó todo el día. Creo que no he estado tan cansado en toda mi vida, que palizón. Luego tuve agujetas toda la semana siguiente. Es que fueron tres días en los que sólo parabamos de andar para dormir. Casi ni para comer.

Te has olvidado de comentar el tráfico en Roma. Tienen semáforos y pasos de cebra pero están más de adorno que otra cosa. Diría que son meramente orientativos y que aconsejan más que ordenar cuando andar y cuando parar. Que fuerte, la gente cruza donde le sale de los cojones y los coches se paran y las motos sencillamente esquivan a los transeuntes. En Roma, si te paras en un paso de cebra a esperar que se paren los coches te puedes morir de asco o de viejo. Hasta que no echas a andar no se paran. Eso sí, como puedes cruzar por donde te da la gana, tampoco es que vayas buscando pasos de cebra.

Te has dejado de contar todas mis explicaciones sobre como los saqueos de Jerusalem pagaron más de un arco del triunfo romano y más de dos. Que gente los judios, estuvieron dominados por unos u otros desde el año 1.000 a.C. hasta que a los romanos se les hincharon los cojones y los echaron a patadas de Israel pero hasta entonces se rebelaban más o menos cada 30 años contra el invasor de turno... siendo irremediablemente masacrados y saqueados. Y a la vuelta de 30 años, again.
Hicieron buenas migas especialemnte con los asirios, manteniendo una sana relación sadomasoquista a nivel de pueblos. Los asirios se ponían hasta la cintura de sangre matando judiois y los judios, con ilusión, se volvían a rebelar 30 años después. No me extraña que Hitler no pudiese acabar con ellos. Ni Hitler ni un meteorito. Cuando se extinga el resto de la Humanidad solo quedarán los judios. Bueno, y los gitanos pero ese es otro tema.

fettuchini dijo...

Ah, sí, muy curioso lo de los gachupinos con tipo de gorila de bar que se visten de romanos y cobran por sacarse fotos con los turistas. Como iban de dos en dos parecían talmente parejas de la guardia civil pidiendo los papeles a la gente.

Solo con los japoneses ya tendrían como para comprarse un chalé. Hay que ver lo que gastan los japos, van a todo trapo. Les debe de sobrar el dinero.

Doñacol dijo...

Acojonante!!! El post y el comentario de fettuchini. Acojonante, si señor!
El miercoles que es mi dia libre me leeré ambos

xmariachi dijo...

fettu, gracias por lo añadido. Y más que se podría contar.

col, vale, cuidado no te atragantes.

.: Héctor "El borrajudo" :. dijo...

¡¡Acabé!!... Me voy a pegar un tiro... :D Nooo... es broma, es broma, que menudo soy yo también...

La foto de Santa Maria la mayor, con ese movil, parecen más bien unos restos sumergidos de la Atlántida... Es curiosa.

Y có Fettu: magnifico baldaquino el de San Pedro, Hector. Pero lo que se dice más magno que las pesetas. ¿Me metí yo con él? Hombre, a mi me parece que rompe un poco la estética pero vamos... está bien. Es powered by Bernini©... No pué ser malo

fettuchini dijo...

Ah, pues si es de Bernini, me la envaino.

¡Con la devoción que tenemos por Bernini en este pueblo!

xmariachi dijo...

Los restos sumergidos de la Atlántida, jaja...

Pues sí, ¿es que no podría usted haber mentado a otro? XD

Flores Online dijo...

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Doñacol dijo...

Fettu: soy Vane, la prima viajera, y un poco coñazo, de los señores Campo. ¿Me podrias dar la dirección, o la web, o algo del instituto de idiomas de zaragoza, este que me comentaste que no era exactamente lo mismo que la escuela de idiomas? Por fa plis. Merci