sábado, mayo 24, 2008

El montón de nada

Y era un montón de nada, que se movía ágilmente.
Con cada una de sus curvas, con su gracia, esperaba a la aurora llegar.
Girando, en torno a la ventana. Como si yo no la estuviera viendo. Como un ángel sin más, sin estar todavía velado por la culpa, por el pecado.
Sus nalgas recibían la luz ora de lado, ora de frente. Y entraban en la oscuridad, también.
Sonaba un reggeaton en la radio, desde el piso de abajo. Y en el colchón todavía estaban algunas de nuestras cosas, y un cinturón, y un pañuelo con mocos. Y un condón usado, en el suelo, porque el suelo es el badil del hombre.
Y en el suelo bailaba ella, dejando en cada paso, con el calor de cada dedo, una pequeña huella que desaparecía al momento.

4 comentarios:

Sergio dijo...

Brutal!

Un abrazo!

xmariachi dijo...

Gracias, gracias.
Por cierto, a ver si quedamos un día o que? Si estás algún finde por Zaragoza aburrío dame un toque.

Doñacol dijo...

Los Millán son grandes allá donde van

xmariachi dijo...

Aunque sea al otro lado del planeto.