viernes, junio 06, 2008

Cuentos chinos I

Caminaban el maestro y el alumno por la vereda de al lado del canal. Los árboles les daban sombra, y era un sol de verano el que reinaba.
- Eso que dijo usted el otro día... eso de que la madurez es saber perder... no sé, no lo termino de ver.
El maestro escuchaba.
- Es que me parece que yo he perdido muchas veces, y creo que he perdido bien, que sé perder. Pero me siento inmaduro, todavía. Lo del saber perder me parece que sí, que lo llevo bien. Pero creo que la madurez también es otras cosas.
- También hay que saber ganar - replicó el maestro.
- No me refería a eso.
El maestro se para en ese momento, y el alumno también.
- ¿Tú sabes ganar? - le pregunta el maestro.
- Maestro, ¡mire! ¡Detrás de usted!
Entre las hierbas altas yacía un cadáver joven. Era uno de los discípulos aventajados del maestro. Encontraron una nota en la parte del corazón, bajo las ropas. El maestro leyó la nota:
"Ahora que sé perder, ya no tiene sentido para mí continuar. He llegado a un punto en el que la pérdida me es indiferente. Muero feliz, sabiéndome conseguidor de un enorme tesoro: haber sabido perder."
Tras leerla, el maestro tiró la nota al suelo. Mientras cargaba el cuerpo muerto a su espalda, como un saco de patatas, le decía al atónito discípulo:
"Qué sentido tiene saber perder sin saber ganar".
Tomaron la curva y continuaron el camino hacia el monasterio.

1 comentario:

Silvia dijo...

Yo tierras y tractor, que no viceversa.