domingo, junio 08, 2008

Letra - Morente Omega - Enrique Morente y Lagartija Nick

Aviso para navegantes!
El día 21 de junio en Madrid estarán en La Riviera Enrique Morente y Lagartija Nick con Omega. Yo ya tengo mi entrada, y el que se quiera apuntar, bienvenido será. 25 euros sale la broma. Yo en principio voy solo... ahí queda la cosa dicha.

Omega es un disco de flamenco-rock basado en textos de Lorca y canciones de Leonard Cohen grabado en 1996. En su día tampoco es que fuera un hito, pero con el paso del tiempo, se ha ido convirtiendo en un clásico, en una obra de culto, que se adelantó a su tiempo.

Morente y Lagartija Nick han decidido hacer una reedición digital del disco, y presentarla en cuatro sitios: Mexico DF, Barcelona, Madrid y el FIB Benicassim. Quedan el de Madrid y el de Benicassim, y el de Madrid es el día 21, o sea que dentro de un par de semanas.
En la página de la reedición que he puesto hay colgados tres temas, El pastor bobo, Manhattan y La aurora de Nueva York.

El disco es una pasada, realmente acojonante así que no voy a añadir mucho más. Sobre todo, las canciones "Manhattan" y el "Pequeño vals vienés", me ponen los pelos de punta.

(Aquí un link al disco de flamenco Enrique Morente - Sacromonte
que os recomiendo muschísmo también).

Manhattan(vídeo de mentira):


Pequeño vals vienés(de mentira también):


Ciudad sin sueño en directo, hace añacos:


Si no os creéis nada, echad un ojo a las opiniones de los usuarios en esflamenco.com.

Canciones:

1 Omega
2 Pequeño Vals Vienés
3 El Pastor Bobo
4 Manhattan
5 La Aurora De Nueva York
6 Sacerdotes
7 Niña ahogada en el pozo
8 Adán
9 Vuelta de paseo
10 Vals en las ramas
11 Aleluya
12 Norma y paraíso de los negros
13 Ciudad sin sueño


Omega

Letra

Como la noche es interminable
cuando se apoya en los enfermos.
Y hay barcos que buscan ser mirados
para poder hundirse tranquilos,
para poder hundirse tranquilos,
para poder hundirse tranquilos.

Si cada aldea tuviera una sirena
mi corazón tendría la forma de un zapato

No solloces, silencio,
que no nos sientan, que no nos sientan.
Tengo un guante de mercurio
y otro de seda, y otro de seda.
Se cayeron las estatuas
al abrirse la gran puerta.

Yo me cortaré la mano, me cortaré la mano derecha.
Tengo un guante de mercurio,
de mercurio y otro de seda.
Se cayeron las estatuas
al abrirse la gran puerta,
al abrirse la gran puerta.

Aqueos los golpes,
aqueos por Dios,
que se le arrancan las alas,
que se le arrancan las alas,
de fatiga, las alas,
las alas a mi corazón.

Como doblaron las campanas ...

No solloces, silencio,
que no nos sientan, que no nos sientan.
Tengo un guante de mercurio
y otro de seda, y otro de seda.
Se cayeron las estatuas
al abrirse la gran puerta.

¡Las hierbas!
¡Las hierbas!

Tú vienes vendiendo flores,
tú vienes vendiendo flores,
las tuyas son amarillas,
las mías de tos colores.

Tú vienes vendiendo flores,
tú vienes vendiendo flores,
las tuyas son amarillas,
las mías de tos colores.

No solloces, silencio,
silencio que no nos sientan.
Se cayeron las estatuas
al abrirse la gran puerta.

No solloces, silencio,
silencio que no nos sientan.
Se cayeron las estatuas
al abrirse la gran puerta.

No solloces, silencio,
silencio que no nos sientan.
Se cayeron las estatuas
al abrirse la gran puerta.

Pequeño vals vienés

En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals, este vals,
este vals con la boca cerrada.

En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados,
hay frescas guirnaldas de llanto.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals, este vals,
este vals que se muere en mis brazos.

Este vals, este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac,
que moja su cola en el mar.
Porque te quiero, te quiero amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals, este vals,
este vals de quebrada cintura.

Este vals, este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac,
que moja su cola en el mar.

En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga cabeza de río.
¡Mira qué orillas tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar.
Quiero amor mío, amor mío, dejar
violín y sepulcro, las cintas del vals.
Quiero amor mío, amor mío, dejar
violín y sepulcro, las cintas del vals.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals, este vals,
este vals del "te quiero siempre".

Este vals, este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac,
que moja su cola en el mar.

Este vals, este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac,
que moja su cola en el mar.

Porque te quiero, te quiero amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia ...

El Pastor bobo

El pastor bobo guarda las caretas,
las caretas,
de los pordioseros y de los poetas
que matan a las gipaetas,
cuando vuelan por las aguas quietas,
careta
de los niños que usan la puñeta
y se pudren debajo, debajo de una seta.

Careta,
de las águilas con muletas,
careta de la careta
que era de yeso de Creta
y se puso de lanita color violeta,
color violeta, color violeta.

En el asesinato de Julieta,
adivina, adivinilla, adivineta,
de un teatro sin lunetas
y un cielo lleno de sillas
con el hueco de una careta.
¡Balad, balad, balad, balad, balad caretas!

Los caballos se comen la seta
y se pudren bajo la veleta.
Las águilas usan la puñeta
y se llenan de fango bajo el cometa.
Y el cometa devora la gipaeta
que rayaba el pecho del poeta.
¡Balad, balad, balad, caretas!

Europa se arranca las tetas,
Asia se queda sin lunetas,
y America es un cocodrilo
que no necesita careta.
La musiquilla, la musiqueta
de las púas heridas y la limeta,
de las púas heridas y la limeta.

Manhattan


Me condenaron a veinte años de hastío
por intentar cambiar el sistema desde dentro.
Ahora vengo a desquitarme,
primero conquistaremos Manhattan,
después conquistaremos Berlín.

Me guía una señal en los cielos,
me guía una marca de mi piel,
me guía la belleza en nuestras armas,
primero conquistaremos Manhattan,
después conquistaremos Berlín.

Quisiera estar siempre contigo.
Me gusta tu cuerpo, tu espíritu y tu ropa,
pero ¿ves esa fila que avanza en la estación?
Te dije, ya te dije,
que yo, ay que yo era uno de ellos.

Me amaste como perdedor
y te preocupa que pueda vencer.
Sabes cómo detenerme
y no me sabes tú comprender.
¿Cuántas veces recé para yo volver a empezar?

Pimero conquistaremos Manhattan,
después conquistaremos Berlín.

Recuerda que yo vivía para la música,
recuerda que de mí te mantenías.
Hoy es el día del padre y estamos heridos,
después conquistaremos Berlín.

Quisiera estar siempre contigo.
Me gusta tu cuerpo, tu espíritu y tu ropa,
pero ¿ves esa fila que avanza en la estación?
Te dije, ya te dije,
que yo, ay que yo era uno de ellos.

La aurora de Nueva York

La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno,
la aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno,
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas.

La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno.
La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque no hay mañana ni esperanza posible.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras,
la aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras,
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

Los primeros que salen comprenden en sus huesos
que no habrá paraíso ni amores deshojados,
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras,
la aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras,
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.

La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno,
la aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras,

Sacerdotes

¿Quién te escribirá canciones de amor
cuando yo sea Señor al final
y tu cuerpo la capilla blanca de un camino
donde mis sacerdotes por ti rezarán?
¿Quién te escribirá canciones de amor?

Mis sacerdotes te pondrán flores,
se arrodillarán frente al cristal
y hasta gastarán, besando, tu ventana,
pisotearán la hierba.
¿Quién te escribirá canciones de amor?

¿Quién disparará la flecha
que los hombres sigan a través de tu gracia,
cuando yo sea Señor de tus recuerdos
y tu armadura se convierta de encaje?
¿Quién te escribirá canciones de amor?

La simple vida de los héroes,
la retorcida vida de los santos,
siempre confundiendo el calendario solar
con sus pinturas rojas y dorás,
con sus pinturas rojas y dorás.

¿Quién te escribirá canciones de amor?

Niña ahogada en el pozo
Las estatuas sufren por los ojos
con la oscuridad de los ataúdes,
pero sufren mucho más por el agua
que no desemboca, que no desemboca.

El pueblo corría por las almenas
rompiendo las cañas de los pescadores.
¡Pronto! ¡Los bordes! ¡De prisa!
Y croaban las estrellas tiernas ...
que no desemboca, que no desemboca.

Mientras la gente busca silencios de almohada
tú lates para siempre definida en tu anillo ...
que no desemboca, que no desemboca.

Pero nadie en lo oscuro podrá darte distancias
sino afilado límite, porvenir de diamante ...
que no desemboca, que no desemboca.

Tranquila en mi recuerdo, astro, círculo, meta,
lloras por las orillas de un ojo de caballo ...
que no desemboca.

Eterna en los finales de unas ondas que aceptan
combate de raíces y soledad prevista ...
que no desemboca, que no desemboca.

El pueblo corría por las almenas
rompiendo las cañas de los pescadores.
¡Pronto! ¡Los bordes! ¡De prisa!
Y croaban las estrellas tiernas ...
que no desemboca, que no desemboca.

Pero nadie en lo oscuro podrá darte distancias
sino afilado límite, porvenir de diamante ...
que no desemboca, que no desemboca.

Mientras la gente busca silencios de almohada
tú lates para siempre definida en tu anillo ...
que no desemboca, que no desemboca.

Tranquila en mi recuerdo, astro, círculo, meta,
lloras por las orillas de un ojo de caballo ...
que no desemboca.

Adán
Árbol de sangre riega la mañana
por donde gime la recién parida.
Su voz deja cristales en la herida
y un gráfico de hueso en la ventana.

Mientras la luz que viene fija y gana
blancas metas de fábula que olvida
el tumulto de venas en la huida
hacia el turbio frescor de la manzana.

Adán sueña en la fiebre de la arcilla,
un niño que se acerca galopando
por el doble latir de su mejilla.

Pero otro Adán oscuro está soñando,
neutra luna de piedra sin semilla
donde el niño de luz se irá quemando,
se irá quemando, se irá quemando ...

Vuelta de paseo
Entre las formas que van hacia la sierpe
y las formas que buscan el cristal,
dejaré crecer mis cabellos.

Tropezando con mi rostro
distinto de cada día,
asesinado por el cielo.

Asesinado por el cielo,
Asesinado por el cielo,
entre las formas que van hacia la sierpe
y las formas que buscan el cristal,
dejaré crecer mis cabellos.

Con el árbol de muñones que no canta
y el niño con el blanco rostro de huevo.
Con los animalitos de cabeza rota
y el agua harapienta de los pies secos.
Con todo lo que tiene cansancio sordomudo
y mariposa ahogada en el tintero.

Tropezando con mi rostro distinto de cada día.
¡Asesinado por el cielo!
¡Asesinado por el cielo!

Tropezando con mi rostro
distinto de cada día,
asesinado por el cielo,
asesinado por el cielo.

Vals en las ramas
Cayó una hoja, y dos, y tres.
Por la luna nadaba un pez.
El agua duerme una hora
y el mar blanco duerme cien.

La dama
estaba muerta en la rama.
La monja
cantaba dentro de la toronja.
La niña
iba por el pino a la piña.
Y el pino
buscaba la plumilla del trino.

Pero el ruiseñor
lloraba sus heridas alrededor.
Y yo también,
porque cayó una hoja, y dos, y tres.
Y una cabeza de cristal,
y un violín de papel,
y la nieve podría con el mundo,
si la nieve durmiera un mes,
y las ramas lucharan con el mundo,
una a una, dos a dos, tres a tres,
una a una, dos a dos, tres a tres.

Aleluya
Conozco esta tierra,
conozco este cielo,
y aquí estaba solo antes de conocerte.
Ahora he visto tus banderas
por las puertas de mármol de la gran ciudad,
pero el amor no es una marcha triunfal
sino un frío y solitario aleluya.

Aleluya,
aleluya,
aleluya,
aleluya,
aleluya,
aleluya.

En tiempos me hablabas
lo que había dentro de ti.
Hoy tu boca no habla, sabes que es cierto.
Recuerdo nuestros cuerpos vibrando juntos
con el Espíritu Santo
y cada aliento era un frío aleluya.

Aleluya,
aleluya,
aleluya,
aleluya,
aleluya,
aleluya.

Quizá haya un Dios arriba,
pero yo lo que aprendí del amor
es a disparar a quien te amenaza.
Pero no es un lamento lo que oyes esta noche,
no es la risa malvada de alguien que ha visto la luz
sino un frío y solitario aleluya.

Aleluya,
aleluya,
aleluya,
aleluya,
aleluya,
aleluya ...

Norma y paraíso de los negros
Odian la sombra del pájaro
sobre el pleamar de la blanca mejilla
y en el conflicto de luz y viento
y en el salón de la nieve fría,
de la nieve fría, de la nieve fría.

Y es por el azul crujiente,
azul sin un gusano ni una huella dormida,
es por el azul crujiente,
donde los huevos de avestruz quedan eternos
y deambulan intactas las lluvias bailarinas,
por el azul crujiente ...

Odian la flecha sin cuerpo,
el pañuelo exacto de la despedida,
odian la flecha sin cuerpo,
la aguja que mantiene presión y rosa
en el gramíneo rubor de la sonrisa,
odian la flecha sin cuerpo ...

Odian la sombra del pájaro
sobre el pleamar de la blanca mejilla
y en el conflicto de luz y viento
y en el salón de la nieve fría,
de la nieve fría, de la nieve fría.

Odian la sombra del pájaro
sobre el pleamar de la blanca mejilla
y en el conflicto de luz y viento
y en el salón de la nieve fría,
de la nieve fría, de la nieve fría.

Odian la sombra del pájaro
sobre el pleamar de la blanca mejilla
y en el conflicto de luz y viento
y en el salón de la nieve fría,
de la nieve fría, de la nieve fría.

Ciudad sin sueño
No duerme nadie por el cielo,
nadie, nadie, no duerme nadie.
Las criaturas de la luna
huelen y rondan las cabañas.
Vendrán las iguanas vivas
a morder a los hombres que no sueñan.

Y el que huye con el corazón roto
encontrará por las esquinas
al increíble cocodrilo quieto
bajo la tierna
protesta de los astros.

No duerme nadie por el mundo,
nadie, nadie, no duerme nadie.

No es sueño la vida.
¡Alerta! ¡Alerta!
Subimos al filo de la nieve
con el coro de las dalias muertas.
Pero no hay olvido,
ni sueño, carne viva.
Los besos atan las bocas
en una maraña de venas recientes
y al que le duele su dolor
le dolerá sin descanso
y el que teme la muerte
la llevará sobre los hombros

4 comentarios:

MaRiotte dijo...

Es una pasada de disco... No puedo quitarme del pensamiento últimamente la canción de 'Manhattan'.. una obra de arte.

Xmariachi dijo...

Sí. Se me ponen los pelos como escarpias cada vez que la escucho, y me viene un calor especial al corazón.

Miguel dijo...

Obra de arte , sin duda

¿Sería posible conseguir algún vídeo del tema Omega?

Anónimo dijo...

totalmente de acuerdo MariRiote
la cancion de manhattan es una de las mejores canciones de la historia, supera la original de cohen con creces.
algo igual sucede con Hurt de Cash

Isidro