miércoles, noviembre 12, 2008

Erasmo de Rotterdam - Elogio de la locura

Erasmo de Rotterdam es célebre por dos razones: una, por su filosofía, que dejó grandes ensayos como es Elogio de la locura. Otra es por dar nombre a las becas erasmus, que nos dió la oportunidad a algunos de ensayar con nuestro hígado.

Sobre la segunda razón, todos estamos de acuerdo: las becas Erasmus son un gran invento. El origen del nombre de las becas, es que en realidad deberían llamarse becas Bacchus, pero como quedaba demasiado evidente, buscaron otro nombre que cantara menos para que los padres no se acojonaran. Aparte que la sonoridad que produce no suena muy formal. Así que las llamaron Erasmus porque también querían algo que sonara a latín y a viejuno (y esto es así).

Wikipedia no está de acuerdo y dice que
"La Red de la Comunidad Europea para Intercambios Académicos lleva asimismo el nombre de Programa Erasmus en homenaje al carácter multinacional y europeísta del filósofo humanista.", pero fíate.

¿Pero quién cojones es ese tal Erasmo? ¿En qué equipo juega, en el Ajax?

Pues un sacerdote pre-luterano (esto es, a veces por el útero, a veces por el ano) ideológicamente hablando, cuyas ideas iban contra cómo la Iglesia se había convertido en una casaputas y demás fueron tomadas por Martín Lutero (que como apuntan algunos autores, llevaba ese nombre porque siempre vestía de negro), para su reforma protestantista con la que se convirtió en el amo de la pista, de la pista de la pasta, porque si comparas la media de la renta per cápita en los países protestantes con los de cualquier otra religión, te cagoncias.

A este respecto me parece interesante este párrafo:
"Erasmo responde", a la petición de Lutero de unirse a su fiesta, "con palabras de comprensión, respeto y simpatía hacia la causa reformista, pero —como era habitual en él— declina amablemente comprometerse con ningún tipo de actitud partidista. Explica a Lutero que el hecho de convertirse en un líder religioso a su lado, destruiría su reputación académica como teólogo y pondría en peligro sus obras de pensamiento puro, un trabajo que le había llevado décadas y que constituía su único interés y el objetivo de su existencia." Dí que los sacerdotes católicos ya tenían sueldo fijo.

En realidad el tipo debía ser una rata de biblioteca: "El lema de toda su vida fue: 'Cuando tengo un poco de dinero, me compro libros. Si sobra algo, me compro ropa y comida'". Bueno, es normal si seguía como parece esperable de una persona tan íntegra, el celibato. Algo habría que hacer, que entonces no había tele ni pleiesteison, ¿no sabes?

Curioso, que hizo un gran trabajo de conservación de Adagios o proverbios, entre ellos el insigne "Una tos para tapar un pedo".

También fue víctima de la censura, pues "todas las obras de Erasmo fueron censuradas e incluidas en el "Índice de Obras Prohibidas" por el Concilio de Trento", esquina Selva de Mar.

Extraigo de Wikipedia:
"La clave de todo, dice en el libro("Manual del Soldado Cristiano", llamado a veces "La Daga de Cristo"), es la sinceridad. El Mal se oculta dentro del formalismo, el respeto por la tradición, el consumo, el corporativismo".

¿Queda alguien? ¿No? Perfecto.
El caso es que me estoy leyendo el Elogio de la locura, una obra que según él, fue hecha como divertimento. Y la escribió en una semana el pavo (ver la dedicatoria que he copiado al final del post, a Tomás Moro). Y me creo que se lo pasara pipa, porque pone de vuelta y media a la humanidad completa, con un sentido del humor de quitarse el sombrero o boina, y una vigencia que en verdad, acojona. Implacable, incluso consigo mismo.

En este libro, habla la Estulticia.

estulticia.

(Del lat. stultitĭa).

1. f. Necedad, tontería.

Y nos cuenta y razona, la Estulticia, cómo a ella se debe todo lo bueno que acontece a los mortales. Uno podría esperar un libro de humor sencillo con este planteamiento. Pero no. Este libro hace tambalear pilares, retumbar conciencias, replantear las bases, aparte de haberme generado carcajadas por decenas (en serio).

Para haceros una idea na más, empieza así:
"Diga lo que quiera de mí el común de los mortales, pues no ignoro cuán mal hablan de la Estulticia incluso los más estultos, soy, empero, aquella, y precisamente la única, que tiene poder para divertir a los dioses y a los hombres cuando quiero."

Y te lo demuestra. Una y otra vez. Es la estulticia, no sólo quien nos domina, sino quien debe dominarnos para el disfrute del ser humano - debemos a ella mucho más que a la inteligencia. ¿Cómo es esto? Leed el libro, por favor.

Se lee rebien, porque se trata de capítulos cortos de media hoja a 4 o 5 los más largos - normalmente suelen ser de una. Así que es un libro perfecto para leer en el transporte público, o para cuando vayáis a cagar (momento en el cual uno se muestra más abierto y permeable).

Si bien es un libro lleno de ironía y sarcasmo, tiene la virtud de presentar una defensa que haría salir a hombros a la Estulticia de cualquier jurado.

Estoy tentado de poner aquí algunos de los capítulos íntegros que hay por ahí, para poneros los dientes largos. Pero no lo haré. ¿Para que os compréis el libro? No, sino que estoy vago y si eso ya lo haré en otro post.

La edición que yo estoy leyendo es:

Elogio de la locura
o encomio de la estulticia
Introducción: José Antonio Marina
Edición y traducción: Pedro Voltes
XII edición (1999)
Colección Austral
Editorial Espasa Calpe

Está disponible en internet de gratis:
En el Instituo Cervantes, separados por capítulos mu de puta madre:
http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/24649418878242729976613/index.htm
En PDF(Univ. Chile): http://www.dim.uchile.cl/~lsaavedr/Elogio.pdf
En el Proyecto Gutemberg: http://www.gutenberg.org/etext/9371


Háganse un favor y léanlo, de verdad. Y no hagan como yo, que llevo un año con él y aún no lo he terminado... no es lo mismo predicar que dar trigo, como diría el propio Erasmo en uno de sus adagios.


DEDICATORIA
ERASMO DE ROTTERDAM, A SU AMIGO
TOMÁS MORO: SALUD
Durante el viaje que hice no ha mucho de Italia a Inglaterra, con el fin de no malgastar en conversaciones banales e insípidas todo el tiempo que tuve que ir a caballo, resolví, ya meditar de cuando en cuando en nuestros comunes estudios, ya complacerme con el recuerdo de los amigos entrañables y doctísimos que dejé en esta tierra.
Entre estos, mi querido Moro, tú ocupabas el primer lugar. Tal recuerdo no me deleitaba menos de lo que acostumbraba deleitarme a tu lado, que es la cosa del mundo, bien puedo asegurarlo, que me ha producido más dulce contentamiento. Pero como había que ocuparse en algo al fin y al cabo, y la ocasión era poco acomodada para las profundas meditaciones, pensé componer un Elogio de la Necedad.

3 comentarios:

fettuchini dijo...

¿Como va tu conjuntivitivitivitis?

.: Héctor "El borrajudo" :. dijo...

Es verdad... deberíamos (o debería) leer más, porque todas esas rayadas con cerveza en la mano que teníamos de vez en cuando ya las han tenido antes otros pavos... con más tiempo no había tele ni pleiesteision y que piensan mejor que nosotros... ¡Ahorraríamos tiempo!

A ver si le echo un ojete al tal libro...

Y a ver si posteas algo contando novedades, también... ¡Con casinos! ¡¡Y furcias!! :D

xmariachi dijo...

aunque solo sea por hacer honor al nombre, pardiez.
Y si, co, hace mucho que no tenemos una de esas tardes de conocimiento etílico.