sábado, junio 27, 2009

Sabina es Dios (I)

"Yo no jugaba para no perder,
tu hacías trampas para no ganar.

Yo no rezaba para no creer,
tú no besabas para no soñar."

El rocanrol de los idiotas.
Sabina, ese cabronías.

Cuando lloro te quiero más

- De veras, no lo entiendo.
- Yo tampoco - y él se enjugó las lágrimas, que brotaban como de una fuente intermitente. Su estómago se agitaba. Todo su cuerpo era como una manguera con cortes de agua.
- No sé qué creer, no sé qué pensar. Antes me decías que no lo tenías claro. ¿Pero por qué?
- No lo sé, pero cuando lloro, cuando lloro te quiero más.
- ¿Antes o después de llorar?
- Aaah... pues no lo sé. Después seguro. Abrázame.
Y se abrazaron. Y comenzó a llorar de nuevo. Lloraba cada vez más. Luego ya, paró y se separó. Ella no podía creer lo que estaba pasando. Pero sólo podían salir dos palabras de su boca.
- ¿Me quieres?