miércoles, febrero 03, 2010

Desenfundar el capitalismo

Hace un año se hablaba en todos los sitios sobre la necesidad, aparentemente urgente y perentoria, de cambiar el sistema capitalista tal y como se conocía. Se necesitaban unas reformas que impidieran caer en el estado crítico en el que se encontraba la economía. Había una crisis, y parece que a quien había que culpar era a ese señor llamado Capitalismo, que en según qué círculos, religiones o países se debe sentar a la derecha de Dios padre, o al menos no demasiado lejos. Al fin y al cabo es parte de la Sagrada Trinidad de la Calle: salud, dinero y amor.

Bancos quebraban. Dios mío. Esto es increíble. Entidades con larguísimas trayectorias de servicio a los valores occidentales de libertad económica caían como moscas. Sus cotizaciones se desplomaban y los pequeños inversores veían cómo el dinero con el que jugaban en bolsa entregados a la fe en la inflación perenne se reducía cada día, deshaciendo sus planes de comprarse una segunda vivienda y temiendo por la primera.

Como consecuencia, el crédito se hace inviable y la confianza en la situación económica cae. La gente entra en el modo ahorro, lo cual hace descender el consumo y esto hace que cada vez más empresas dependientes del consumo, que vienen a ser la mayor parte, vean que sus cuentas no cuadran y tengan que cerrar, produciendo más desempleo. Cuando pintan bastos, aquellos cuyas situaciones estaban tambaleándose, tienden a precipitarse y caer, y aquellos que tenían una posición más tranquila tienden igualmente a ahorrar viendo pelar las barbas de sus vecinos.

El inagotable y asimismo contradictorio refranero español tiene sabiduría para todo, y aplica que todo lo que sube tiene que bajar. Así que parece que nos habíamos pasado de listos y bajamos lo que habíamos subido que no nos tocaba por fundamentales. Pero tras una temporada negra, donde el mundo parecía abocado al colapso absoluto y se gestaba el caldo de cultivo para las profecías más peregrinas (y habrá habido quien cambió sus dólares por granos de soja y los escondió en su refugio nuclear), parece que la economía mundial comienza a resurgir. Los brotes verdes comienzan a aparecer, en unos sitios más que en otros. El PIB de algunos de aquellos temblorosos países empieza a sacar la cabeza por encima de la línea cero. Los bancos ya no quiebran, como máximo se fusionan y cada vez parece todo más claro. Las bolsas suben, y los listos (léase también: aquellos con dinero suficiente como para invertir en tiempos críticos) compraron abajo hace un año y vendiendo ahora duplicarían sus beneficios, observando cómo la niebla se disipa en esta calma chicha.

Estos listos son, efectivamente, aquellos con dinero para mover... exacto, entre otros, entidades financieras. Aquellas que recibieron ingentes cantidades de efectivo por parte de los ciudadanos en agradecimiento por obtener beneficios con los ahorros que les son prestados por éstos cuando éstos tienen problemas. La definición de "necesitar ayuda" cuando el sujeto es un ciudadano, es cuando no tiene ingresos, casa o fundamentales básicos de ese tipo. Para la banca, parece ser que le ocurre cuando su beneficio es menor que el del año anterior.

Para un ciudadano de a pie, es difícil entender por qué se hicieron tamañas inyecciones a fondo perdido sobre los bancos. Es decir, la mala gestión bancaria y crediticia causa problemas a nivel general, y los primeros que reciben dinero del estado son precisamente ellos. Es difícil de entender. Como es difícil entender cómo aquellos ejecutivos top, cabezas visibles de dichas entidades que se convirtieron en objeto del odio popular durante unos meses se embolsaban comisiones y pagos millonarios. Y por qué muchas entidades simplemente se dedicaron a aprovisionar (léase curarse las heridas) en vez de dar crédito para reactivar la economía como querían los gobiernos. Es decir, que tras la crisis económica aparentemente generada por el sector bancario, que ha atacado severamente al sector servicios, turismo, sector industrial, inmobiliario, y en otros tantos motores del tejido productivo, los mejor parados han sido precisamente los bancos. Tócate los cojones.

Y todo esto es difícil de explicar para un político, por lo cual se hacían esas declaraciones tan pimpantes: “El actual sistema no es suficiente”, “Es necesario reformar el sistema capitalista”, “Estamos asistiendo a la derrota del capitalismo”, “¿Es el comunismo una alternativa?”, llegó a mencionar en sus artículos algún diario europeo. Sarkozy acuñó, o al menos defendió, aquello de que era necesario refundar el capitalismo, que quedó como una bonita frase a la que mucha parte de la clase política se adhirió.

Pero aquí estamos. El cielo clarea, llega la primavera y ya nadie se acuerda de aquello. Casi esperamos a que las cosas vayan mejor y ya dejamos la reforma para otro día.

La reforma. ¿Pero alguien sabe en qué consiste dicha reforma? No. Se trata de ese trabajo que uno sabe que debería hacer... pero no sabe realmente cómo afrontar. Termina por preguntarse si es necesario hacerlo y finalmente se decide dejar de hablar del tema. Y se sigue con el anterior sistema, que, oye, tampoco estaba tan mal.

No estamos en un capitalismo 2.0. Y no lo estaremos. Porque mientras no haya demanda popular, no hay necesidad de refundar nada. Y hasta que suficiente masa crítica sepa lo suficiente de economía como para hacer peticiones más allá del “Más trabajo”, “Garantizar las pensiones”, estamos a la merced de la clase político-económica. No esperemos que esta crisis haya cambiado mucho las cosas.

Así que creo que lo que se está haciendo más bien es desenfundando el capitalismo. La pistola capitalista se metió en su funda y procuró no mojarse durante el temporal. Ahora, con el cielo más claro, se desenfunda, y continúa como antes, con la pólvora bien seca. Y aquí no ha pasado nada.

3 comentarios:

fettuchini dijo...

La refundación del capítalismo les nació muerta. Los doctores se reunieron una y otra vez tratando de decidir un diagnóstico que nadie quería ni pensar ni realizar hasta que la atención de la gente pasó a otra cosa y pudieron suspirar aliviados de no tener que hacer al final nada.

Lo mismo de siempre, vamos.

fettuchini dijo...

Añadiendo, ahora lo que toca a los doctores-brujos del capitalismo es reincidir en los viejos defectos pero desde un punto de vista completamente nuevo, polivalente y termodinámico ("¿Sellos? No, hombre, lo que de verdad se revaloriza ahora son los adoquines.") hasta que vuelva a reventar. Al tiempo.

Xmariachi dijo...

De alguna manera, parece que las crisis en sí formar parte del sistema. De hecho de casi cualquier sistema variable. Así que, no se puede prever cuando aparecerán las crisis, pero sí que las habrá cada cierto tiempo.