lunes, febrero 15, 2010

La necesidad del líder

En cuanto se forma un grupo humano de un tamaño considerable, de entre sus miembros suele surgir un líder. Alguien que se apresta a hacer pública su opinión, decidir, guiar al grupo. Pero, ¿cuál es la naturaleza del liderazgo? ¿Es siempre necesario un líder?

Es un hecho aceptado de-facto. En todos los grupos suele haber alguien que lleva la voz cantante, alguien cuyas opiniones parecen verse con mejor ojo que las de otros, alguien a quien se le permite decidir por uno. En diferentes grupos existe mayor competencia para alzarse con el bastón de mando, o como queramos simbolizar ese valor añadido que se le reconoce al líder.

En la naturaleza existen comunidades animales de un número muy grande que no necesitan líderes, sino que se organizan en torno a normas naturales. El vuelo migratorio donde el cómo, cuándo y dónde viene marcado por designios naturales. El cuasi-comunismo perfecto de las hormigas.

El hombre sin embargo, parece haber necesitado siempre de guías. Aquél que decide cómo se hacen las cosas.

Sin embargo, los poderes, los derechos, y la percepción del líder ha disminuido en fuerza desde que se tiene noticia. Puede claramente dibujarse una tendencia a una menor diferencia entre el líder y el liderado.

Los faraones fueron considerados seres casi divinos durante las primeras dinastías, y eran identificados con el dios Horus, aunque a partir de la dinastía V sólo fueron hijos del dios Ra. Hacían gala de un poder omnímodo sobre los liderados. Podían hacer y deshacer a su antojo, sacrificar, construir templos grandiosos... y su opinión no tenía siquiera el status de falible.

Más adelante, en la Roma antigua, aparece el emperador romano. Éste ya no tiene una relación directa con los Dioses. Son elegidos y aunque a veces fueron designados por el anterior, no ejercían poder omnímodo. Es un concepto más complejo, lo cual por sí sólo ya habla de que el poder no era absoluto.

En Europa, se establecieron monarquías más autoritarias que el estatus romano al caer éste. El papel del liderazgo resurge, crece en poder y autoridad. Y lo hace a costa de reducir otros estamentos como el senado. La figura del líder, el rey en este caso, parte y reparte. Pero se le considera de nuevo un escalafón por encima del resto en su valor intrínseco como persona.

Las monarquías, a medida que han ido avanzando los derechos de la masa y la conciencia individual se ha ido haciendo hueco, han ido decayendo en poder. Muchas han desaparecido, y otras son un reflejo risible de lo que fueron. La mayor parte, en los países desarrollados, ni pincha ni corta en el desarrollo de la vida económica y social del país. El líder en la práctica ya no es el rey: es el primer ministro o presidente.

Líder es quien toma las decisiones en la práctica y es responsable de ello. Hoy día, en todas o casi todas las democracias, el líder es el presidente del país o el primer ministro. Si comparamos los poderes, derechos de estos líderes actuales y la percepción pública de su ser, con aquellos de los faraones, césares, reyes de la edad media, etc. podremos ver que:
  • Se les considera uno más. De la misma naturaleza humana(y no divina) que cualquiera de los demás.
  • Cualquiera, en teoría, puede convertirse en líder.
  • El líder no tiene derechos adicionales sólo por serlo (salvo excepciones en ciertas inmunidades jurídicas, y prebendas propias del puesto)
  • Los deberes son los mismos para el líder que para cualquier otro ciudadano (paga impuestos, por ejemplo).
  • El traspaso de poderes no es hereditario ni es asignado por el líder anterior (que sería otra forma de herencia existente en el Imperio Romano) 
  • En algunos países, incluso su tiempo como líder tiene un máximo. 
  • El líder es elegido por el pueblo, no impuesto sobre él. 
  • El líder se debe a su pueblo, y no al revés (súbditos o vasallos).
La autoridad del líder cada vez se necesita menos. Las decisiones son tomadas por la mayoría, a medida que ésta gana en educación, cultura, conciencia crítica e individual y el líder ejerce sus decisiones con la presión de la satisfacción de los electores.

Por lo tanto, en teoría, parece que a medida que crezca la educación, la cultura, la conciencia crítica y la tecnología, sería factible una democracia sin líderes - o líderes parciales. Las decisiones podrían ser tomadas por el pueblo en mayor medida. La necesidad del líder total, o bien sus funciones, serían recortadas a una expresión cada vez menor.

Un mundo sin líderes. ¿Una utopía irrealizable? Desde luego yo no creo vivir para verlo. Pero si se mantiene el crecimiento de la conciencia social e individual, la educación y la cultura para que la opinión de todos sea informada, y la tecnología se desarrolla de manera que permita una expresión más directa de la opinión personal, la tendencia será ésta.

Por el camino, nos dirigiremos hacia una oligarquía de focos de poder, cada vez más pequeños y dirigidos, de diferentes tipologías, a saber: económica y social.
Económicamente, muchas grandes corporaciones ya funcionan de esta manera, haciendo que el poder del presidente de la nación dependa de la opinión y apoyo de éstas. Igualmente, existen asociaciones (e.g. Greenpeace) cuyos movimientos tienen mucho poder en lo social y en la creación de opinión, con millones de seguidores en todo el mundo. La creación y eliminación espontánea de este tipo de expresiones sería una buena y flexible forma de reparto de poder social.

Dirigiéndonos a un mundo con cada vez más multitud de líderes... de tal manera que finalmente cada cual sea líder de sí mismo. Antes de que cierres la página con un bufido al leer esto, aclarar que simplemente estoy dibujando una tendencia, y para ello es necesario poner el punto al final de la línea.

En la tesitura actual, la menor necesidad de liderazgo y la mayor conciencia individual en lo social, unido a la tecnología (internet, DNIe, etc.) deja un hueco a los postulados del Partido de Internet: un partido donde no hay líderes, la opinión de nadie vale por encima de la de otro, cada tema se trate por separado y así quede diáfana e inviolada la voluntad del votante.

1 comentario:

caminante dijo...

MARIACHI

preguntale a tu lider, al psicoanalista, el sabe quien es el lider y porque.

Si quieres hablar con el di que eres seguidor de Nietzsche, de su Übermensch, de sus teorias que fueron la base del nazismo en Alemania y de Josef Breuer, el manipulador especializado en el hipnosis, el metodo catartico, o sea, la salvacion por la dependencia del lider.

Preguntale a Ernest, el sabe de que va.