domingo, junio 06, 2010

Gestion de las emociones en el deporte - Juego efectivo

Esta edición de Roland Garros podría calificarse como "El triunfo de lo latino", especialmente referido a las finales. Y me refiero no tanto a la nacionalidad en sí de los ganadores de los individuales (la italiana Francesca Schiavone y el español Rafael Nadal) sino a un concepto más amplio, que tiene que ver con una característica que parece vivir más a gusto en las culturas mediterráneas que en las norteñas: la garra, el carisma. Los cojones.

Ambos se enfrentaban a representantes de culturas más frías, que tienden a ser más metódicos y racionales. A estos representantes, generalmente les cuesta trabajo mostrar lo mejor de sí mismos en los momentos cumbre: les resulta más difícil gestionar la emoción de un momento tan emocionante (valga la redundancia) como una final de Grand Slam.

La italiana se enfrentaba a Samantha Stosur (australiana - heredera de una cultura norteuropea) y Nadal a Robin Söderling, sueco( poco más norteño se puede ser). Asimismo, la fisionomía de los cuatro es la típica: rubios, delgados y altos en el caso de los norteños; morenos y más bajos los mediterráneos.

De acuerdo: Rafael Nadal ya era favorito, y quizás no necesitaba de la garra para ganar ese partido - pero ganarlo tan fácilmente, fue porque él supo gestionar esa emoción y Söderling no. Rafa pudo hacer su juego, y Robin no. Robin nunca estuvo cómodo.

Pero es mucho más evidente el caso de Schiavone y Stosur. La australiana partía como clara favorita, por juego y estado de forma, aparentemente en racha. La italiana había vencido tras mucha lucha a la número 3 Wosniacki, pero en semis ganó a Dementieva tras un set y retirada de ésta por lesión. Asimismo, la italiana es bastante más mayor que Stosur, por lo cual se le supone un mejor estado físico a la más joven. Sin embargo, la cabeza le funcionó mucho mejor a Francesca en el partido clave: supo qué tenía que hacer en cada momento, y pudo sacar su mejor tenis en el mejor momento. Stosur estaba, digamos, al 60%; ya que de haber estado al nivel de los últimos días, nadie dudaría de que hubiera ganado.

Pues lo dicho: la gestión de las emociones en el deporte de élite puede hacer milagros. O dicho de otro modo: uno puede entrenar la habilidad técnica absoluta; pero la cota técnica que se alcance debe multiplicarse por un factor de gestión de dicha habilidad.

Así podemos definir el Juego Efectivo(Je) como:

Je = J * e

donde

J: Máximo de habilidad técnica del jugador.
e: Habilidad de mostrar el mejor juego en un momento concreto.

En este sentido, podemos decir que la variable e es de más alto valor en Schiavone que en Stosur, mientras que Stosur tiene una mayor J.

1 comentario:

fettuchini dijo...

Yo soy más de la ecuación de Drake.