jueves, septiembre 02, 2010

La improductividad como rasgo evolutivo

Cada vez se escucha más acerca del tiempo improductivo que la gente pasa en su puesto de trabajo cuando está trabajando por cuenta ajena. Gracias a internet, estas cifras se han podido medir, y según parece se dispara el tiempo empleado en actividades no laborales, tales como pasar el tiempo en redes sociales, videojuegos, páginas de informacion sobre hobbies, etc.

Igualmente se percibe una actitud de descontento general hacia el trabajo. El trabajo se ve cada vez menos como un valor, con la perspectiva de la dignificación del trabajo, y una filosofía donde hacer las cosas bien (eficaz y eficientemente) proporcionaba un sentimiento de satisfacción cercano al honor, para convertirse en poco menos que paradigma de una nueva esclavitud. Lo cual genera una actitud que influye negativamente en la productividad personal.

Todo esto generalmente, en términos macroeconómicos se considera una lacra, y un perjuicio para la productividad y el PIB de los países. Sin embargo, no nos damos cuenta de que dicha improductividad personal es un sutil modo que tiene el sistema de autorregularse.

El trabajo es un bien cada vez más escaso. La tendencia es hacia la necesidad de menos esfuerzo para conseguir hacer un cierto trabajo. Las labores mecánicas han ido destinándose, desde los albores de la revolución industrial, a ser llevadas a cabo por máquinas - lo cual en su día ya llevó las manos a la cabeza de muchos, pensando que las máquinas nos quitarían el trabajo y por tanto el salario, causando la ruina de muchos trabajadores.

La humanidad está en constante necesidad, pero cada vez es menor el esfuerzo necesario, en términos de tiempo y de personas necesarias, para llevar a cabo las tareas requeridas para conseguir los mismos o mejores resultados. Sin embargo, el consumidor necesita dinero para consumir y mover la rueda productiva. Para conseguir este dinero, la fuente principal y preconizada por el sistema es el trabajo. Por lo tanto, en este sistema el trabajo en sí es un factor necesario, que debe estar equilibrado con los demás factores para que así se sostenga el edificio de la economía de mercado.

Pero, ¿qué ocurriría en un mundo ideal de trabajadores eficientes? Quizá fuera suficiente un trabajador en vez de dos o cuatro. Esto significaría que habría muchísima más gente sin trabajo, ergo sin dinero para consumir. Si se carece de dinero para consumir, se consume menos (teóricamente).
Y en este escenario se tendería a que cada vez menos gente trabajara, sin embargo esta gente cobraría un muy alto salario. Con los impuestos de esta clase trabajadora, que bien podría representar un 30-40% de la población activa en una sociedad tecnológicamente avanzada, se sostendría a la restante mayoría de la población. Tendríamos a mucha gente sin ninguna ocupación, con muy poco dinero, y a una minoría que trabajarían mucho y muy bien, que cobraría mucho dinero. Mantener una sociedad así es complejo, ya que estaría altamente polarizada.

Una solución a este dilema es, precisamente, ser más incompetente. La incompetencia como respuesta evolutiva grupal al avance tecnológico.Se trata de una involución a nivel individual, pero una evolución a nivel grupal en lo económico. Seguramente el trabajador que opta por este camino, tienda a cobrar menos, ser despedido con mayor facilidad, etc. Pero se sacrifica por el bien común: un nivel de exigencia menor en el puesto de trabajo, lo cual significa menor esfuerzo para la misma retribución y, según nuestros estándares actuales, un teórico mejor nivel de vida. Y todo ello inconscientemente. Fascinante.

La naturaleza está de vuelta de todo.

PD. Como se atisba en el primer párrafo, lo anterior no se aplica tal cual a autónomos, pero tiene otra lectura. Precisamente este modelo favorece que aquellos que se quieran buscar las castañas por su cuenta, necesiten menos esfuerzo para hacer las cosas mejor que otras empresas basadas en empleados por cuenta ajena, generando una especie de selección natural donde el autónomo o empresario sería el macho alfa. De nuevo la naturaleza se sale con la suya.

14 comentarios:

fettuchini dijo...

Ejercicio:
aplicando la argumentación expuesta en el post, obtener una conclusión a un silogismo compuesto por las dos siguientes premisas.

1) Japón tiene trajadores tremendamente eficientes.
2) Japón tiene una de las tasas de paro más bajas del mundo.

Xmariachi dijo...

Fácil: Japón posee la segunda economía más grande del mundo, tras la de los USA que casi los triplican en población, y China que los decuplican.
Asimismo posee una de las tasas de suicidio más altas del mundo, la primera exceptuando repúblicas pertenecientes al Pacto de Varsovia.

Todo cuadra como un puzzle sideral.

fettuchini dijo...

"- ¿De donde vienes?"
"- ¡Manzanas traigo!"

Xmariachi dijo...

Al releer mi respuesta pensé que podría suceder una réplica similar. A ver si me explico mejor.

Tu tesis parece contradecir lo que digo en el artículo porque provee un ejemplo de una sociedad donde los individuos son altamente productivos manteniendo una tasa de paro muy reducida(a lo que añadiría un alto desarrollo tecnológico, dato sin el cual el ejemplo sería similar a Camboya, con un 3.5% de paro en 2007: trabajadores eficientes pero no eficaces).

Cierto. Sin embargo Japón es un caso muy concreto y especial, donde la presión social aplasta al individuo y lo obliga a trabajar mucho y muy eficientemente, con el consecuente descenso de nivel de vida. De ahí la relación con la tasa de suicidios. La sociedad funciona a un nivel de productividad mucho más alto que otros países. Todas las variables del sistema de la productividad menos el bienestar del propio individuo están en un alto nivel, por lo cual éste queda en bajo nivel: individuo al servicio de la sociedad.

Aquí aún queda un punto por explicar: por qué hay trabajo para tanta gente si son tan eficientes y eficaces. Respuesta: el nivel de exigencia de consumo que la sociedad impone es asimismo muy alto, y por otro lado hay una necesidad de poseer, por honor, para ser más poderoso y aparentar para ser aceptado por la sociedad. Todo esto genera una rueda de consumo que crea puestos de trabajo. No es de extrañar que los productos más extraños vengan de allí: hay mucho dinero que gastar. En este sentido, el dinero sobrante generalmente funciona como los gases que tienden a expandirse por un espacio abierto: el dinero tiende a gastarse más allá de la necesidad propia del individuo.

En la explicación del porqué de la situación económica de Japón, tan particular que ha dado en llamarse en "milagro japonés" su hiperdesarrollo mantenido durante décadas, tiene mucho que ver el consumo interno. El individuo no sólo produce mucho sino que también consume mucho. Y especialmente, es una sociedad muy endógama a niveles de consumo. Un mercado muy difícil para marcas extranjeras, sin embargo el producto japonés tiene un diferencial de calidad en el mercado exterior. Japón es sinónimo de eficiencia, dentro y fuera. Por eso es la segunda economía del mundo en términos absolutos, lo cual es impensable para otros países de su tamaño.

Resumen: el sistema está compuesto por diferentes variables. Si estiras de una, otra se resiente.

Iván de Prado dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Iván de Prado dijo...

Interesantísimo tema, que lleva tiempo trayéndome de cabeza. Pongo a continuación algunos comentarios a tu reflexión.

Si bien parte de la argumentación me parece correcta, especialmente el hecho de que son una minoría los más productivos, estoy en desacuerdo con la conclusión de que es una medida de ajuste. Tu argumento es que si hay unos pocos muy productivos, quedará muy poco que hacer para los menos productivos, por lo tanto habrá mucho paro.

Resulta que pienso que es justo al revés: cuanta más productividad tenga un colectivo, aún cuando esa productividad se deba sólo a unos pocos, menor será la tasa de paro. ¿Y por que? Cuanto mas productivo sea un país mayor capacidad adquisitiva agregada tendrá. Esto quiere decir que el país en sí puede adquirir y consumir más bienes y servicios que otros menos productivos. Ahora quedaría la cuestión de cómo influye esto en el empleo. Es razonable pensar que los tenedores de riqueza (los productivos) quieren ese dinero para usarlo. Y lo usan por dos vías: consumo y ahorro. Al consumir generan empleo, pues aumenta la demanda y hace falta gente para satisfacer esas necesidades. Al ahorrar también se crea empleo, pues esos ahorros acaban encauzados hacia la inversión (vía el sistema financiero), generando empleo. Es decir, al encontrarse en una posición relativa mejor en cuanto a productividad, hay más riqueza que puede “derrocharse” en empleos menos productivos.

Para que quede más claro, veámoslo desde el siguiente punto vista. Supongamos que un país tiene una tasa de paro baja y se encuentra satisfecho con sus niveles de bienestar. Como están contentos con su situación, deciden “congelarse”, es decir, permanecer tal y como están. Todos los miembros continúan realizando sus mismos trabajos y la productividad del país se mantiene constante.

Con el tiempo, el resto de países habrían aumentado su productividad (porque quieren mejorar su situación) y por lo tanto la productividad relativa del país habría caído con respecto al resto de países: la tasa de paro tendería a aumentar y los salarios tenderían a la baja. Es decir, no es posible mantener constante la productividad, sino que como mínimo la productividad tiene que aumentar lo mismo que la medía del resto de países si quieres mantener constante la tasa de empleo y los salarios.

Conclusión: si quieres tener bajas tasas de paro y sostenerlas en el tiempo no queda más remedio que aumentar la productividad.

Que conste que estas son mis conclusiones con respecto a como funciona el mundo actualmente. Pero esto no reflejan como querría que fuese.

Iván de Prado dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Xmariachi dijo...

Al menos coincidimos en lo interesante del tema :)

Creo que es una medida de ajuste en tanto que, para mucha gente, un descenso en su productividad le compensa en calidad de vida más que el castigo que puede obtener por ese descenso.
De hecho, cuadra con tu teoría de que más riqueza puede derrocharse en empleos poco productivos. Lo que digo es que no es que "pueda", sino que una porción grande de trabajadores se ocupa de que así sea, en la mayoría de culturas postindustriales.
Me interesa subrayar el concepto de que una de las variables que generalmente no se tiene en cuenta es el aspecto psicológico del trabajador, su bienestar y sus reacciones. Generalmente se supone que conceptos como motivación, productividad, etc. se mantienen constantes(so pena del trabajador), que se pueden tocar el resto de mandos del panel de control libremente y no influirá en esos aspectos. O bien si lo hace, diremos que era imprevisible.

Por otro lado, asumimos que una capacidad adquisitiva agregada mayor, crea empleo porque genera demanda de servicios (el dinero se tiene que gastar). Supongo que el cómo se refleja también depende de la balanza import-export. El caso de Japón (gran cultura de consumo interno, y mucha exportación) es un caso raro pero que explica que dicha paradoja es posible, pero en mi opinión tal estado lo "paga" el trabajador, la otra variable.

Todo esto me ha generado una reflexión que va a otro post :)

Iván de Prado dijo...

Aunque no es igual, esto me suena a la teoría de los "Salarios de Eficiencia". Más o menos esa teoría dice que la gente hace menos el "vago" si la tasa de paro es muy alta, y al revés. Y finalmente se llega a una tasa de paro de equilibrio. Aquí más información: http://es.wikipedia.org/wiki/Salarios_de_eficiencia

Xmariachi dijo...

Interesante. El trabajador utiliza su potencial de improductividad para mejorar su situación.
Si el resto de condiciones hace que la utilización de dicho potencial conlleve un alto riesgo, se tiende a utilizarlo menos. Por ejemplo, en escasez de empleo, este potencial deja de tener poder ("tengo a 15 como tú en la puerta").

Iván de Prado dijo...

Bueno, no creo que utilice su improductividad en su propio beneficio... Más bien es que si el trabajador no siente los suficientes incentivos (salarios comparativamente superiores), no se esfuerza. Esto lo saben los empresarios, y por tanto suben los salarios para motivar a los empleados. Pero como todos los empresarios hacen lo mismo, sigue existiendo un salario de eficiencia en el que los trabajadores no están motivados, con el problema añadido de que el dinero que se están gastando en incentivos no puede dedicarse a contratar otros trabajadores, lo cual implica más paro.

Xmariachi dijo...

Sí, en la práctica no es de manera consciente, claro; pero es así. El nivel de productividad de uno está valorado en relación a la competencia, esto es, los demás. Si todos hicieran nada, por hacer poco te pagarían mucho. En el país de los ciegos el tuerto es el rey. Hasta que los robots tengan vida propia.

Es una soga y cada uno tira de su lado. Lo mismo que los empresarios pagan más para provocar que el obrero produzca más, el obrero podría trabajar menos(en grupo, claro) para provocar que el empresario le suba el sueldo para asimismo provocar una subida de la productividad...

De todas maneras el salario de eficiencia depende de muchos factores. El principio se ve más claro en una economía como la estadounidense, digamos; pero no tan claro en otras donde la cultura ejerce su presión. Pero sí, en teoría esta

Por cierto: la solución a ese problema sería bajar el precio de la productividad. En teoría pagar menos por más reduciría el paro por poder contratar más trabajadores y que siguiera saliendo rentable. Pero por otro lado, también puede darse que si 3 me hacen el trabajo de 5, despido a 2.

Ains, qué complicado.

Xmariachi dijo...

(frase cortada) ...en teoría esta ecuación funciona así.

Anónimo dijo...


alguien que aprieta tornillos en cadena (aunque sea un ejemplo tipico) es tan eficiente como el ritmo marcado por la cadena

un niño obligado a fabricar productos de consumo para "el llamado primer mundo" puede ser el mas eficiente desde la misera vida de cada dia

es conocido el ejemplo de google y la asociacion de creatividad-poder personal en relacion al puesto de trabajo- rendimiento

si el capitalismo quisiera trabajadores felices y eficaces, sabria perfectamente como lograrlos