domingo, octubre 10, 2010

El capitalismo moderno, la sociedad, el hombre y el amor - Erich Fromm

El capitalismo moderno necesita hombres que cooperen mansamente y en gran número; que quieran consumir cada vez más; y cuyos gustos estén estandarizados y puedan modificarse y anticiparse fácilmente. Necesita hombres que se sientan libres e independientes, no sometidos a ninguna autoridad, principio o conciencia moral -dispuestos, empero, a que los manejen, a hacer lo que se espera de ellos, a encajar sin dificultades en la maquinaria social-; a los que se pueda guiar sin recurrir a la fuerza, conducir, sin líderes, impulsar sin finalidad alguna -excepto la de cumplir, apresurarse, funcionar, seguir adelante-.

¿Cuál es el resultado? El hombre moderno está enajenado de sí mismo, de sus semejantes y de la naturaleza. Se ha transformado en un articulo, experimenta sus fuerzas vitales como una inversión que debe producirle el máximo de beneficios posible en las condiciones imperantes en el mercado. Las relaciones humanas son esencialmente las de autómatas enajenados, en las que cada uno basa su seguridad en mantenerse cerca del rebaño y en no diferir en el pensamiento, el sentimiento o la acción. Al mismo tiempo que todos tratan de estar tan cerca de los demás como sea posible, todos permanecen tremendamente solos, invadidos por el profundo sentimiento de inseguridad, de angustia y de culpa que surge siempre que es imposible superar la separatidad humana. Nuestra civilización ofrece muchos paliativos que ayudan a la gente a ignorar conscientemente esa soledad: en primer término, la estricta rutina del trabajo burocratizado y mecánico, que ayuda a la gente a no tomar conciencia de sus deseos humanos más fundamentales, del anhelo de trascendencia y unidad. En la medida en que la rutina sola no basta para lograr ese fin, el hombre se sobrepone a su desesperación inconsciente por medio de la rutina de la diversión, la consumición pasiva de sonidos y visiones que ofrece la industria del entretenimiento; y, además, por medio de la satisfacción de comprar siempre cosas nuevas y cambiarlas inmediatamente por otras. El hombre moderno está actualmente muy cerca de la imagen que Huxley describe en Un mundo feliz: bien alimentado, bien vestido, sexualmente satisfecho, y no obstante sin yo, sin contacto alguno, salvo el más superficial, con sus semejantes, guiado por los lemas que Huxley formula tan sucintamente, tales como: "Cuando el individuo siente, la comunidad tambalea"; o "Nunca dejes para mañana la diversión que puedes conseguir hoy", o, como afirmación final: "Todo el mundo es feliz hoy en día." La felicidad del hombre moderno consiste en "divertirse". Divertirse significa la satisfacción de consumir y asimilar artículos, espectáculos, comida, bebidas, cigarrillos, gente, conferencias, libros, películas; todo se consume, se traga. El mundo es un enorme objeto de nuestro apetito, una gran manzana, una gran botella, un enorme pecho; todos succionamos, los eternamente expectantes, los esperanzados -y los eternamente desilusionados-. Nuestro carácter está equipado para intercambiar y recibir, para traficar y consumir; todo, tanto los objetos materiales, como los espirituales, se convierten en objeto de intercambio y de consumo.


De "El Arte de Amar", Erich Fromm.

9 comentarios:

fettuchini dijo...

Cómo añoro aquellos tiempos en que la gente no se sentía sóla porque dormían 14 en una choza de una sola habitación, no tenían necesidad de comprar cosas nuevas porque no podían permitirse más que zurzir una y otra vez los mismos harapos, no tenía que preocuparse mucho de ser feliz porque 12 horas cultivando trigo ayuda a no tener preocupaciones y, al fin y al cabo, cuando tu esperanza de vida es de 25-30 años para después morir reventado, desdentado y cargado de piojos y enfermedades, cosas como ser feliz te la traen al pairo.

Esos sí que fueron buenos tiempos y no los de ahora.

fettuchini dijo...

Por cierto, lo digo y lo repito, "Un mundo feliz" de Huxley es la versión infantíl de 1984.

Xmariachi dijo...

Sí, claro; pero con ésas se corre el peligro de invalidar cualquier crítica y asumir que lo actual es lo mejor posible.

fettuchini dijo...

Lo contrario de "asumir que lo actual es lo mejor posible" no es hacernos creer que el pasado fue un Parnaso que hemos perdido como parece creer Erich Fromm.

Frases como "el hombre moderno está enajenado de si mismo, de sus semejantes y de la naturaleza" implican automáticamente por oposición que "el hombre no moderno no estaba enajenado de si mismo, de sus semejantes ni de la naturaleza" cuando en realidad se moría en la mierda presa de guerras y enfermedades antes de los treinta y llegar a los cuarenta años era un logro digno de reyes y mandatarios.

Y si para invalidar una crítica a la sociedad actual hace falta tan poco, mejor que Erich Fromm se busque mejores argumentos. Porque los necesita.

Xmariachi dijo...

Fromm dice que la tendencia de la sociedad es hacia el enajenamiento del individuo. Eres tú quien da el siguiente paso y se defiende diciendo "¿qué quieres, que volvamos al pasado?".

Son dos cosas diferentes. En ningún sitio se lee que el pasado fue mejor en general, sólo se puede inferir que "en este punto". La mierda, guerras, enfermedades, etc. que nombras no son lo mismo que el enajenamiento y desconexión de uno mismo - ¿o quieres decir que una cosa lleva a la otra? ¿Que intercambiamos la una por la otra, como en un consciente mundo feliz? ¿O simplemente dices que no hay tal enajenación?

Respecto a lo de la invalidación, me refería a "aceptar" cualquier crítica. Cerrarse en banda ante cualquier crítica. Y si esto ocurre no es responsabilidad de quien emite la crítica sino de quien la escucha.

fettuchini dijo...

"Eres tú quien da el siguiente paso"
Errrr... no. Fromm lo deja muy claro: "el hombre moderno". Lo dice él, no yo. Son palabras textuales suyas. Hablar de un "hombre moderno" hace que automáticamente su opuesto "el hombre antiguo" carezca de los defectos criticados en ese "hombre moderno".

Es más, lo vienes a decir tu también: "La mierda, guerras, enfermedades, etc. que nombras no son lo mismo que el enajenamiento y desconexión de uno mismo".

Bendito pasado en el que no estabamos ni enajenados ni desconectados de nosotros mismos, donde todo el mundo vivía en armonía con la naturaleza y en conexión con uno mismo . Los cojones, hoyga.

Xmariachi dijo...

Respecto al hombre moderno, digo lo mismo: claro que se compara con el pasado en ese tema. Pero, ¿por qué asocias esa parte al resto a la totalidad de la vida en el pasado?

Entonces, ¿sí son lo mismo? ¿Aceptas que unas van por las otras en inseparable matrimonio?

No se trata de bendecir el pasado, sino de construir el futuro y ver qué se puede mejorar.

fettuchini dijo...

No entiendo tus preguntas. En cuanto a tu tercera frase, si se quiere construir un futuro, por favor, que se deje de referir todo el mundo constantemente a ese pasado feliz. Nunca, repito, nunca el ser humano ha estado conectado a la naturaleza ni ha dejado de estar enajenado por una religión u otra superestructura maligna. Si se quiere construir que se haga desde la realidad, no sobre mitos. Que el buen salvaje no existe; si el hombre ha vivido alguna vez sin destruir la naturaleza ha sido sólo en la medida que sus medios materiales se lo han impedido. La leyenda del Jefe Seattle es un mito tan bonito como falso.

Xmariachi dijo...

No sé, me parece que asumes continuamente que lo que el texto quiere decir es que antes se vivía mejor. Con lo del buen salvaje, me da la sensación de que le estás contestando a un mensaje que no es el suyo. Me parece muy bien eso, si estoy de acuerdo - pero es que no se trata de si queremos volver a la cueva, el garrote y al taparrabos. Aun con todo, yo hablo por mí al menos, ya que el éste no está aquí para explicarse a sí mismo.

A mí me interesa lo de la enajenación. Por ejemplo, me da que pensar el número creciente de enfermedades mentales y suicidios por parte de la población. Para esto no hay que mirar muy lejos, cada año crecen los números. Y creo que hay relación entre el tipo de sociedad que tenemos y los efectos que produce en el individuo. Y nos interesa estudiar qué pasa.

El hombre moderno tiene unas características diferentes a las de el hombre anterior, más allá de si mejor o peor. Por ejemplo, en general tiene más educación y conocimiento, y también está sometido a las directrices de una sociedad concreta.

Creo que de ahí viene la distinción de hombre moderno, para fijar unas coordenadas, y no para decir que el hombre pre-moderno era mejor. Sin embargo es posible que haya cosas que hayamos empeorado, mientras hemos mejorado otras. Si esto nos sirve para mejorar, estupendo. Ya está, no hay fantasma del pasado feliz; tranquilo abuelo, no vuelve Franco.