sábado, octubre 30, 2010

Jackass: el homo jackassensis

Jackass es, sin duda, uno de los documentales de primates más divertidos. La película muestra los patrones de conducta de un grupo de individuos macho de esta tribu. Muestra tanto sus relaciones con otras tribus, como los familiares, las relaciones de sus miembros o intertribu, y las relaciones con la supertribu, el gran grupo (o sociedad) en la que se engloban.


Tipos de relaciones

Relaciones intratribales
El homo jackassensis se caracteriza por varios factores en lo que respecta a su comportamiento respecto a los demás miembros de su tribu.
En primer lugar es necesario dejar clara la ambición y el espíritu de esta especie, que consiste en el clásico plus ultra llevado al campo del autocastigo personal, la provocación social y el absurdo físico desde una perspectiva lúdica.
La manera de llamar la atención ante sus congéneres es someterse a vejaciones por gusto. Yo soy yo, en relación a los castigos físicos que he demostrado ser capaz de aguantar como un buen jackass. Genero tanto más respeto o admiración en tanto que más brutal u original es la prueba a la que me someto. La identidad me la da mi forma particular de enfrentarme al miedo y al dolor. Las actividades jackass por lo general se centran en una persona, lo cual provee el germen perfecto para ser el centro de atención mientras dure el acto.
Para formar parte del grupo, como tributo social se exige ser totalmente tolerante en el caso de que algún miembro del grupo te dé un golpe inesperado, que no viene a cuento. Aquél que en vez de enojarse, comparta la carcajada con el resto, será tanto más apreciado y seguido, en tanto que muestra una mayor fuerza e invulnerabilidad.


Relaciones intertribales
En uno de los experimentos, uno de los primates muestra una agresividad desmedida hacia sus padres, que aparecen como soportadores de las ocurrencias de su hijo. No la muestra como contacto físico, sino haciéndoles víctimas de unos (a veces más, a veces menos) ingeniosos ardides, trampas o bromas pesadas. Se busca la destrucción de la identidad paterna mediante un mostrarse más ingenioso, inteligente que el otro, mediante su objetización. El sujeto se convierte en objeto receptor de los artefactos de el otro.

Lo mismo ocurre con otra tribu a la cual objetizan: los trabajadores. Un tipo de vida que ellos parecen considerar fuera de su especie, se objetiza para poder ver cómo reaccionan ante las bromas de las que son objeto.

Sin embargo, aquellos individuos o tribus que son amantes de caminar por los límites, de lo nuevo, de lo inesperado, son bienvenidas y acogidas gracias a un común sentido de pertenencia a algo mayor, como si fueran soldados del absurdo. Pocas veces se han observado este tipo de comportamientos en primates. Me permito formular la hipótesis de relacionar este primitivo sentido de pertenencia a algo mayor, mayor que uno y mayor que la tribu, con el nacimiento de la parte religiosa del hombre, la necesidad de conexión con algo mayor que uno. El homo jackassensis puede servirnos para acortar brechas prehistóricas.


Relaciones supertribales
El reino del jackass es la libertad, el presente. No hay juicio, sólo la consigna del plus ultra. Nada de guardar para mañana, se trata de quemar todas las naves que hagan falta con tal de ir más allá. El homo jackassensis no juzga la sociedad en la que vive: sólo se sirve de ella para provocarle. Según se adecúe la respuesta de esta sociedad o de algunos individuos a su escala de valores, más a gusto se sentirán.

El dolor como expresión

El homo jackassensis parece tener dificultades para expresarse, y por ello recurre a una forma de expresión no catalogada como aceptable en su sociedad.
El dolor, en este caso, se asemeja a la entrega generosa del artista a la humanidad. Igual que, muchas veces, el artista acomete su obra atravesando dolor psicológico y emocional, el jackass se expresa mediante la entrega de su ser para que la humanidad llegue un paso más lejos. En esta entrega, el pasado y el futuro no existen: usando la vía de contacto preferencial con el tiempo presente, el cuerpo, se consigue un estado de no-mente que, una vez atravesado el miedo, puede llegar a enganchar. En el caso del dolor, el cerebro se encarga de esto activando el circuito de recompensa neuronal o núcleo accumbens), el mismo que se activa con la mayoría de drogas adictivas como heroína o cocaína.
Mediante la superación del dolor, se consigue asimismo una sensación de invulnerabilidad, de omnipotencia. Quizá se asemejen en este sentido al überaffe nietzscheano, no admitiendo más límite que aquél que su propio cuerpo le dicte.

Conclusiones

En este estudio se hace una descripción de algunos patrones conductuales observados en una especie de primates. Se especifican sus patrones de relaciones multinivel y se hace un inciso particular en el tratamiento y la importancia del dolor en esta especie.
Los estudios sobre el homo jackassensis todavía son pocos como para tratar lo aquí visto más allá de meras hipótesis. Sin embargo, debe recalcarse que esta especie no debe ser tomada, contrariamente a como se hace en la literatura popular, como más humano que mono. Aunque algunos individuos muestran altos indicadores de pensamiento complejo, y realización de tareas de varias fases, no debemos dejarnos engañar: seguramente se trata de un rasgo evolutivo concreto, hiperdesarrollado por causas de supervivencia, que no debe extrapolarse y caer en el error de conferirles el estatus de homo sapiens.

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