miércoles, diciembre 01, 2010

Practicas monopolistas gubernamentales en el juego online en España

Recientemente se ha presentado un borrador de ley para legislar el juego online, en la Mesa Redonda "PRESUNTOS ILÍCITOS PENALES Y ADMINISTRATIVOS EN EL JUEGO ONLINE".

Ahora mismo hay un vacío legal para el juego online en España. Eso hace que los jugadores españoles operen en salas extranjeras, generalmente situadas en paraísos fiscales o países con condiciones especiales, tipo Gibraltar, Bahamas, Antillas Holandesas o la Isla de Man en Reino Unido.

El magistrado Pascual Sala en su intervención, babea de sólo pensar en el dinero estimado que el estado podría recaudar de tener regulado el juego online. Han estimado en 700 millones de euros al año (estimación absurda como veremos más adelante) la cantidad que se podría haber obtenido de haber regulado el juego online con el tipo impositivo que se desea imponer.

Se quiere imponer un tipo, atención, de hasta el 35% sobre los ingresos brutos. No sobre beneficios, sino sobre ingresos. Para poner un ejemplo: ahora mismo una partida de poker de 10 jugadores de 1$ generalmente lleva acompañada una comisión para la casa (rake) de entre el 10 y el 20%, de manera que se pagan 1,20 y se reparten 10$. Pero resulta que ahora hay que añadir un 35% de ese 1,20 de ingreso bruto(0,42), que la casa tendría que pagar y que evidentemente traslada al producto: ocurre que se reparten 5,8$ en vez de 10. Esto reparte menos premios incluso que las tragaperras, que tienen una obligación de devolver el 70% mínimo en premios.

Evidentemente, esto no es rentable para el jugador normal, que dejará de jugar bajo estas condiciones. El jugador profesional, que bien podría estar pagando tributos de sus ingresos (que en ocasiones pueden equipararse a los del deportista de élite) y así contribuir a la economía del estado, volaría del país, ¡qué remedio! Un impuesto de estas características únicamente contribuye a eliminar la industria: pegar un mordisco impositivo tan enorme la deja tocada de muerte.

Por si acaso hubiera dudas, además ocurre que siguiendo la tónica seguidista de legislación española, este borrador copia al recientemente aprobado en Francia, aunque apostando por un tipo impositivo todavía mayor que el galo. ¿Qué ha ocurrido en Francia? La mayoría de casas de apuestas no pueden operar por ahogamiento fiscal: para ofrecer un producto mínimamente atractivo tienen que recortar márgenes de sus propios impuestos. Muchos jugadores franceses se han ido a salas de otros países mediante comunicación por proxies y los jugadores profesionales simplemente han emigrado. ¿Qué haría Rafael Nadal si no le resultara rentable jugar al tenis en España? Y no sólo las élites: hay muchos jugadores que se sacan un sobresueldo que tendrían que montárselo para jugar en salas extranjeras de alguna manera si querían seguir obteniendo beneficios. Por esto y lo comentado en el párrafo anterior, dudo mucho que dicha tasa consiguiera más que unos pocos millones de euros.



Pero, vamos a rascar un poco más. Es demasiado evidente, dado el caso francés, que esto va a ocurrir, para los magistrados y legisladores, que puede que pequen de desconocimiento o incompetencia en los nuevos recovecos de la economía digital, pero que listos son un rato. Es decir, saben reconocer una presión cuando viene. ¿Qué ocurre si no hay empresas privadas que puedan operar en España, y los españoles no puedan apostar en el extranjero, y existe un sistema de apuestas paralelo controlado por el estado? Exacto: a morir al palo.

Los grandes beneficiados de esta situación serían:
 - El sistema de apuestas del estado, léase ONLAE. La apuesta online, con sus competitivos márgenes, ha entrado a hacer competencia a la apuesta tradicional estatal: quiniela, bonoloto, primitiva, etc.
 - Casinos y bingos. La apuesta online, en términos de devolución de premios, ofrece un rango de posibilidades mucho mas amplio, y comisiones mucho más competitivas que en los casinos o bingos. Dicho lobby, viendo que su negocio está en decadencia, sólo puede aferrarse a legislación monopolística apropiada que vulnere las reglas del libre mercado y les de una ventaja extra que compense la ventaja tecnológica de los sitios online. Parecido a lo que ocurre en este mismo país con la industria discográfica, vamos.

Por lo tanto, imponiendo este borrador, el que pierde, es el ciudadano. O bien se tiene que ir del país para continuar su trabajo, o bien tiene que soportar márgenes impositivos ad-hoc que le impiden continuar con su profesión o su hobby. El estado, hace un proteccionismo para su propio, poco competitivo, anticuado y abusivo sistema de apuestas, legislando para que la competencia sea inviable. Y lo peor de todo, es que es probable que ni siquiera el estado salga ganando, desde luego mucho menos de lo que ganaría desde una óptica más realista. Me recuerda ligeramente al tema de las apuestas de licencias de telefonía (ver El Economista Camuflado): si se legisla bien el estado puede ingresar mucho dinero, si se hace mal, puede perderlo.

¿Por qué no imponer una tasa que permita una sana industria de apuestas online privada que opere en el país(en UK, Italia, se han aprobado tasas diez veces menores), de tal manera que las empresas paguen sus impuestos como toda sociedad mercantil, los ingresos de los jugadores se paguen a un tipo impositivo no-agobiante y sobre beneficios como un autónomo?

1 comentario:

fettuchini dijo...

"Presuntos ilícitos penales y administrativos en el juego online"

Me parece una ley imprescindible, ya era hora de que el gobierno se pusiera manos a la obra con la granja de facebook y con World of Warcraft.