sábado, febrero 05, 2011

Soy curiosa - amarillo

Recientemente comentaba con un amigo la dificultad de hacer cine que se posiciona socialmente, cine de denuncia, sin que salga un bodrio de película o en el mejor de los casos, los personajes queden desdibujados, como prisioneros entregados al propósito real del film que es la denuncia de una situación.

Generalmente defiendo que para denunciar, para solamente denunciar, hay mejores maneras de hacerlo que malgastar metraje. Hay bastantes ejemplos, sobre todo recientes, y no voy a entrar en ellos. Vale más entrar en aquellos esfuerzos que valen la pena, para que sirvan como ejemplo constructivo.

Y a esto venía el post de hoy. Hace unos años compré un pack de pelis suecas, "Soy curiosa", que contenía dos películas "Soy curiosa - amarillo" y "Soy curiosa - azul"( 1967-8). Una película creada sin guión: "Señor productor, dame tantos miles de metros de película vírgen y yo te devuelvo unos pocos filmados". Del metraje que se filmó, se hicieron dos películas, diferentes pero que comparten protagonista.

Hoy me ha dado por ver la primera ,"Soy curiosa - amarillo" aunque como había estado jugando al pádel esta mañana estaba cansadísimo y he tenido que echar atrás escenas como 3 o 4 veces.

Es una película que trata, básicamente, de dos temas: sexo y política. No está mal para empezar. Se trata de un curioso experimento, un híbrido ficción-documental una mujer sueca, muy curiosa en todos los sentidos. En la época fue censurada o emitida cortada en la mayoría de países donde se intentó su exhibición. Ni qué decir tiene que en España nanay hasta la muerte de Franco (del cual la señora tiene una foto en su cuarto y en una escena le clava dos cuchillos en ambos ojos). Pero incluso en los USA se llevó al tribunal supremo, donde el caso acabó en empate judicial (4 contra 4) por lo cual se quedó censurado.

Y es que es la primera película en la que veo entrevistas callejeras espontáneas sobre política y folleteo explícito, y por si fuera poco, 3 dimensiones 3 de ficción (el documental, la película conjugada con el documental donde hay personajes, y el equipo artístico y técnico de la película que hacen, doblemente, de sí mismos).

Hace tiempo que no veía una película con carga social tan interesante. Y eso sí: es explícita en sus planteamientos sociales como pocas, tiene sentido en guión y los personajes no se ven lastrados por ello. Así sí.

En estos tiempos modernos de miedo y corsé, de discursos al coro, es necesario dirigirse al pasado para ver cine de este tipo que valga la pena - que por cierto, en Suecia fueron a ver más de un millón de personas al cine. Teniendo en cuenta que por aquél entonces, no había más que ocho millones de individuos poblando ese rejón de territorio protoglacial, da una idea del impacto que podía tener una película experimental, interesante.

Me entra curiosidad de ver más películas de este hombre, Vilgot Sjöman. Sobre todo una llamada 491. A ver si la encuentro por ahí.

PD. Me recuerda vagamente, por lo sexual, a su coetánea "Delicias turcas" de Paul Verhoeven, que ya comenté previamente.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Buen post! esperamos ansiosos el comentario de la segunda azul!