martes, septiembre 27, 2011

Con derecho a arroz (2011)

En la última obra del realizador somalí Abunda Lasekiya, éste se apunta al reciente auge de la comedia gastronómica que viene estando tan de moda durante la última década. Para ello cuenta con el popular cantante metido a actor Yustingo Timberlangu, en el papel de Dylalaan, un alegre agricultor que trabaja tierras afectadas por la sequía. La película comienza con un plano general en el que el capataz se ve en la obligación de despedir a gran parte de los trabajadores. Viéndose sin recursos, emprende un viaje a pie desde Waajid, en el interior del país, a Mogadiscio, la capital, donde tiene unos familiares. En el camino, conoce a Jaima, interpretada por Milungah Kunish, con la que comparte amor y comida.

Yustingo Timberlangu cuando conoce a Jaima (Milungah Kunish) y su saco de arroz

Pero se presenta un problema: Jaima viaja con sus tres hijos y sólo un saco de arroz, pivote argumental que creará divertidos conflictos entre Dylalaan, Jaima y sus hijos. Llegado un momento, ella tiene que elegir entre mantener a uno más de sus hijos o mantener un marido que la defienda de los salteadores o los simples habitantes de los pueblos por los que pasan, que no dirían que no a un puñado del oro blanco.

Jaima se mantiene alerta mientras sus hijos comen arroz

En cierto momento, Jaima decide mandar a por madera a su hijo menos aventajado. Como todos los demás saben, el bosque más cercano está a varios cientos de kilómetros, lo que provoca las carcajadas de todos.

El pobre Jamal, interpretado por Maculi Kunkin, nominado por esta película para el premio a mejor actor revelación en los premios AMA

Esa misma noche, les ataca un joven que quiere hacerse con una parte del arroz. Como éste le espeta a Jaima, "me llevaré todo lo que me quepa en las manos y la boca".

El ladrón, interpretado convincentemente por Wuwudi Jarrelsango

Jaima se hiergue orgullosa ante el ladrón, asumiendo que Dylalaan la defenderá - pero en vez de eso, éste incluso le ofrece al ladrón "los granos que te quepan en el culo". Esto desalienta a Jaima, que comprende que Dylalaan es muy cobarde, con lo cual lo deja en abstinencia de sexo y arroz hasta que éste intenta robar una escuálida gallina en un poblado cercano y recibe una brutal paliza por ello, de la que consigue huir al zafarse porque al ser de noche ya no se le distinguía muy bien. Este hecho enternece a Jaima, que se reconcilia con él, y finalmente le ofrece un cuenco de arroz.

Al llegar a Mogadiscio, Dylalaan se encuentra con sus familiares portando un saco vacío. Todos juntos se sientan a comer la olla de arroz que se estaba cocinando. Acaba con un plano cenital sobre la olla de arroz.

Los familiares de Dylalaan llegando a casa con arroz.

El humor negro del realizador somalí nos ofrece una visión diferente de la típica a la que estamos acostumbrados de piratas, guerrilleros y malencarados somalíes.



Algunos datos sobre Somalia, contrapuestos a la visión de este filme:
- Es muy improbable que una mujer somalí tenga algo de interés en el sexo, dado que la ablación se practica en un 95-100% de los casos.
- En Somalia la mayoría de la tierra funciona por pequeñas posesiones, no por latifundios, sino por posesiones familiares o agrupaciones de aldeanos. Se puede pensar que esto está bien porque los agricultores tienen más derechos o posesiones, pero también como que se obtiene tan poco beneficio que ni a los latifundistas o grandes empresas les sale a cuenta invadir el país.
- El viaje se engloba en lo que hoy es la República Islámica de Somalia o Somalia Muyaidín(guerreros santos). Alá se apiade de una mujer que viaja sola por allí con sus tres hijos.
- Con la sequía actual en el Cuerno de África, con el cual más de 3 millones de personas se encuentran en riesgo de morir por desnutrición, un viaje a pie de 300 kilómetros es improbable... si no son asaltados por guerrilleros (o bandas) en el camino. Esto sería una licencia de Lasekiya para poder hacer la película.
- Pero para poder hacer la película, habrían hecho falta unos estudios cinematográficos como los que destruyeron las Cortes Islámicas en 2005, además de prohibir la proyección de películas durante el Ramadán.