sábado, junio 22, 2013

Películas de paranoias de gente encerrada

Películas de gente encerrada, que no sabe lo que le pasa ni se lo acaba de creer, que se enfrenta a un futuro incierto y a una idea de permanencia absoluta en ese lugar sobrevenido.


1962. Luis Buñuel se adelanta a su tiempo sentando las bases de la paranoia social con El Angel Exterminador, donde unos burgueses son incapaces de dejar la habitación en la que están por alguna razón desconocida.




1969. Jim Henson, Don Teleñeco, hace "El Cubo" (The Cube), y lo que quería ser un experimento prácticamente inaugura un género. Los elementos básicos están ahí: Una habitación vacía(la nada), sobre la que aparecen objetos y elementos extraños, imprevisibilidad, soledad, crisis, encuentro con un igual veterano, dudas sobre la realidad, la existencia y la identidad. Y alguna cosita más.



1972. Poco después, en España, Antonio Mercero dirige en "La Cabina" a un Jose Luis López Vázquez antológico. El cortometraje añade la culpa (y un halo de terror muy a la británica, todo sea dicho) a la mezcla de emociones del protagonista, haciendo gala de nuestra tradición católica.




1997. Vincenzo Natali le quita el humor a Henson, redecora las paredes y se centra en los elementos sociales de la paranoia en "The Cube".




2009. Hitoshi Matsumoto da un salto de gigante añadiendo penecillos y hueveras de ángel proveedoras de regalos a las paredes de la celda en "Symbol". Y alguna cosita más.





Sacaperras

Mezclar la cosa paranoico-claustrofóbico-surrealista con el terror de psicópatas como Saw, juegos de trilero como La habitación de Fermat (un dieznegritos de científicos), la metáfora postnuclear de La Habitación del Pánico, etc. no avanzan gran cosa.

Los sacaperras tienden a apostar fuerte en el miedo, la emoción primaria más efectiva a la hora de enganchar a la pantalla(y a las uñas), ya que enciende el estado de alerta y rebaja el nivel de análisis, dejando a nuestro sentido crítico bastante maltrecho.

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